Ben Wheatley…puede que a muchos de vosotros no les suene mucho este nombre, pero este director de cine se está convirtiendo en una de las figuras mas interesantes del género fantástico y de terror que ha deparado este tipo de cine en varios años. Sin ir mas lejos, el Festival de Sitges siempre reserva un hueco a cada propuesta suya para presentarla en dicho festival. Y razones no faltan, pues lo mejor que se puede decir de este cineasta es que cada película que se presenta no guarda apenas semejanza con la anterior…salvo, si acaso, por el género al que se agarra. Así, películas como Down Terrace (un magnífico thriller de mafias y en mi opinión, su mejor película), Kill List (una rareza a descubrir), Turistas (una cinta harto simpática), A Fiel in England (su film mas complejo sin duda, y el mas difícil) y High Rise, la película que aquí comentaremos, poco tienen que ver las unas con las otras. Ahora llega a España su última producción High Rise, sin duda, el más ambicioso de su carrera, que se ha saldado con un recepción un tanto dispar debido al enfrentamiento de opiniones…y no es para menos.

1975. Dos millas al oeste de Londres. El doctor Robert Laing ( Tom Hiddleston) se muda a su nuevo apartamento buscando un desangelado anonimato, solo para descubrir que los residentes del edificio no tienen intención de dejarlo en paz. Resignado a las complejas dinámicas sociales que lo rodean, Laing afronta la situación y se convierte en un buen vecino. Mientras trata de establecer su posición, los buenos modales y la salud mental de Laing se desintegran con el edificio. Las luces se apagan y los ascensores no funcionan, pero la fiesta continúa. La gente es el problema. La bebida, la moneda de cambio. El sexo, la panacea.

High Rise ha sido valorada por la crítica con una división de opiniones tan enfrentadas que, es fácil vislumbrar, que no dejará indiferente a nadie, pues, bien, no es mi caso. La nueva película de Ben Wheatley posee valores suficientes como para echar por tierra con sus defectos todos los méritos conseguidos por el film, que desde luego, tiene muchos. Y aquí juega un papel importante la figura del director al crear una puesta en escena sensacional que, en la mayor parte del relato, consigue mantener hipnotizado al espectador ante una propuesta radical, atrevida, y sobre todo, visceral…es como si todo saliera desde las mismas entrañas de su creador, y paulatinamente, va creando un desorden mental y psicológico que va haciendo mella en el film…y en la propia mesura de la película.

Y es aquí donde creo que High Rise se excede en demasía. Agradezco la propuesta de Wheatley y todos los recursos visuales de los que hace gala gracias a un espectáculo audiovisual digno de verse, pero el caos por el que va adentrándose la cinta, a consecuencia ojo, termina por resultar demasiado confuso. Confuso debido a un montaje precipitado en el que es difícil entender las motivaciones de los personajes, que van abocándose a la locura mas extrema sin llegar a profundizar demasiado en por qué llegamos a ese punto. Desde luego, se entiende lo que quiere transmitir (lo utópico de crear sociedades imposibles como la torre de babel que plantea el film), pero la manera en la que lo desarrolla, hace que el espectador se agote ante el exceso que se va creando. Como dije antes, puede que sea un problema de montaje, en el que seguramente se haya metido algún que otro tijeretazo, pues, repito, hay momentos en que llegamos hasta ciertas situaciones de forma demasiado precipitada y sin entender muy bien el por qué.

Y vuelvo a repetir, puede que sea el propósito de su director, que quiere ahogarse en ese exceso de locura y caos por el que desemboca…desde luego, no se trata de una narrativa convencional y ahí está el propio juicio del espectador si quiere adentrarse o no en su propuesta. Lo que si podemos mencionar es un apartado audiovisual e interpretativo estupendo que, desde luego genera que el interés del relato no decaiga, a pesar de que el tono del relato se vaya por las ramas. Ahí tenemos una fotografía excelente, que mantiene un equilibrio en sus primeros compases que va rompiéndose paulatinamente, hasta llegar a una explosión de oscuridad y degeneración muy conseguida, una banda sonora de Clint Mansell estupenda, que al principio mantiene un toque refinado que va desintegrándose a medida que avanza y una labor interpretativa admirable de todo su plantel (destacar a un sorprendente Luke Evans, en el que seguramente, sea la mejor interpretación de su carrera; y a un divertido Jeremy Irons, por no mencionar a un Tom Hiddleston que, como siempre, resulta excelente).

High Rise es, sin duda, el film más ambicioso de su director, tanto por su propuesta visual (aquí, completamente acertada) como por una historia que, de tanto abarcar, termina por excederse. Desde luego, lo que ha conseguido su cineasta, es no crear una narrativa convencional, lo que se agradece sobremanera en los tiempos de hoy en día, pero su resultado, de tan pasado de rosca, termina por ahogar ciertos resultados excelentes que podían haber dado a un largometraje, sencillamente, excelente. No lo es, por excederse y por ahogarse en el propio caos al que desemboca su historia sin tener ningún tipo de control sobre la misma, pero como propuesta, resulta totalmente meritoria, solo por el hecho de atreverse a completar películas semejantes. Una cinta con toque autoral que, aún con sus excesos, resulta de lo más interesante. Sin duda, su director ha vuelto a demostrar que encasillarse en un tipo de relatos no es lo suyo…y esta es la prueba más evidente.

Nota Factoría del Cine: 6,5.

Manu Monteagudo

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