Según las notas de producción “Mayo de 1940 es la cuarta película de Christian Carion, director francés especialmente interesado en la representación de hechos históricos. En Mayo de 1940 el director explica las implicaciones de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de las poblaciones francesas desplazadas a causa de la invasión alemana. Para construir la narración, Carion (que dedica este film a su madre) se ha basado en la historia personal de sus padres, quienes vivieron el éxodo en primera persona. Además, el director ha recopilado numerosos testimonios de ciudadanos que pasaron por la misma situación. El resultado es una película llena de emoción en la que la implicación personal del director y su solidaridad con los franceses que vivieron esa experiencia está presente en cada plano” Implicación o no, desde luego Mayo de 1940 es un film que se nota que quiere tocar la fibra sensible del espectador, y aunque posee momentos conseguidos, parece buscarlo tan desesperadamente, que al final se termina quedando a medias.

Mayo de 1940. Huyendo de la invasión alemana, los habitantes de un pueblecito del norte de Francia toman la carretera, como hacen millones de franceses. Se llevan al éxodo a un niño alemán (Joshio Marlon) cuyo padre (August Diehl), un opositor al régimen nazi, ha sido encarcelado en la ciudad de Arras por haber mentido acerca de su nacionalidad. Liberado en el caos que sigue a la invasión, sale a buscar a su hijo acompañado por un soldado escocés (Matthew Rhys) que intenta volver a casa…

La mayoría de las veces, he de admitir, que prefiero una película concisa que cuente lo justo y necesario antes que se alargue de forma innecesaria para terminar aburriendo y reiterándose en el relato una y otra vez…pues bien, en Mayo de 1940, me ocurrió todo lo contrario. Esa concisión a la hora de narrar los acontecimientos, sin perder para nada el tiempo, provoca que la emoción e incluso la sensibilidad de su historia se queden un poco estancadas sin que salga del todo a flote, ya que cuenta lo justo y necesario para que el relato avance de forma dinámica, sacrificando en este caso una emoción que resulta bastante fría cuando, por las intenciones que se ven en el film, se pretende todo lo contrario. Aún así, esta forma de concentrarlo todo de la mejor forma posible, termina pasando factura por un montaje que en su primera media hora resulta bastante apresurado (el momento en que el protagonista resulta encarcelado resulta confuso y precipitadísimo), y aunque en el viaje consigue asentarse más, su duración, de menos de dos horas, saben a poco, sobre todo porque en ese espacio (donde sus personajes se mueven constantemente) apenas deja espacio para que los personajes liberen sus emociones en el libreto, confiando plenamente en el buen hacer de su reparto (y de su banda sonora).

Pese a todo lo comentado, sin duda nos encontramos con un film más que correcto, quiero que quede claro. En todo momento tiene muy claras sus intenciones, y aunque se queden a medias, el intento por provocar emocionar al espectador es casi constante, intentando emular por momentos a Steven Spielberg (salvando las distancias, lógicamente) en su forma de abordarlo…lo cual no tiene nada de malo, al contrario. Controla todos los elementos con suma precisión, con una puesta en escena muy eficaz (con escenas magníficas como el ataque de los aviones a campo abierto, plagado de una conseguida tensión que sobrecoge), un diseño de producción excelente (y del que no abusa), un reparto estupendo (donde destaca un soberbio August Diehl, que mantiene su interpretación en la mirada…aunque el resto tampoco desmerece), y especialmente, una banda sonora de Ennio Morricone que es anunciada a bombo y platillo y que describe mucho las virtudes y problemas del film, precisamente…

Precisamente, en la banda sonora del gran Ennio Morricone (que, atención, es nombrado en los títulos de crédito después del director…jamás había visto tanta importancia a la figura del compositor, y yo que me alegro, la verdad) nos encontramos con que cuenta con unas bellas melodías, algunas de ellas que ponen la piel de gallina (y que protagoniza la mejor escena del film…la del atajo que deben tomar por no presenciar una barbarie…Morricone aquí esta excelso), pero que, lamentablemente, no desarrolla. Parece como si su tema central (el del padre e hijo…o eso parece, porque no entiendo bien su utilización, la verdad) lo utilizara arbitariamente durante el relato sin desarrollar nada y puesto en elementos clave para intentar emocionar, siendo esa manera de enfocar la música muy errónea y muy banal. Es cierto que yo he escuchado la banda sonora del compositor en soliatrio y creanme…no tiene nada que ver, pues en la película no se ha aprovechado casi nada de lo compuesto por Morricone (solo muestran tres temas de los 10 temas que hay), sin que la música evolucione con el relato, quedándose en el mismo sitio….lo mismo que, precisamente, le ocurre al film.

Así pues, Mayo de 1940 se trata de una producción de correcta manufactura que, desde luego, trata un tema interesante y serio que pretende emocionar al espectador. Su problema es que piensa que solamente con la historia a tratar, sin desarrollar apenas a sus personajes, se basta por sí misma, y el resultado, sin desmerecer en absoluto, queda un poco por debajo de las posibilidades que había con historia semejante. Desde luego, sus créditos finales, recogiendo imágenes de archivo, consiguen sobrecoger mas que toda la historia que nos narran…

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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Según las notas de producción 'Mayo de 1940 es la cuarta película de Christian Carion, director francés especialmente interesado en la representación de hechos históricos. En Mayo de 1940 el director explica las implicaciones de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de las poblaciones francesas desplazadas...