El primer título de “Nacida para ganar” era “Móstoles no es lo que parece o la importancia de llamarse Encarna”, si a esto le sumamos la hilarante premisa, la nueva película de Vicente Villanueva prometía ser una comedia descacharrante que nos devolvería el tono de los mejores cortometrajes que han dado rédito al director: “El futuro está en el porno” o “La rubia de Pinos Puente”.

Al contrario de lo que cabía pensar le ha quedado una sátira costumbrista que tiene su mayor interés en las actrices, en la autoparodia del personaje de Victoria Abril y en su cándido pero envenenado discurso de la atracción de los deseos, en tono caricaturesco y denunciando con mano firme los negocios piramidales que aún a día de hoy siguen estafando a multitud de personas poco formadas pero con un supuesto talento comercial y que desesperadas buscan dinero “fácil”.

En este sentido, tras su ópera prima “Lo contrario al amor” opta por un tono más social, aunque con la lente deformada de su cámara, basando su mirada en un estilo excesivo, tan esperpéntico como el Álex de la Iglesia más reciente de “Mi gran noche” pero manteniendo una esencia muy amodovariana sobre todo en el gracejo de los personajes femeninos de barrio que bien podrían haberse cruzado con las protagonistas de “Mujeres”, la estupenda serie de Félix Sabroso y Dunia Ayaso.
El problema es que después del preludio situado en las navidades de 1985, durante las cuales se emitió el sketch televisivo más recordado del dúo cómico “Martes y trece”, (sí ese que mezclaba a Encarna Sánchez, una señora de Móstoles y las famosas empanadillas), las alusiones televisivas más kitsch tan acordes con el universo del director, resultan menos graciosas de lo que parecen, y encuentra sus mejores momentos cuando se olvida de lo más llamativo. El drama de las protagonistas está contado con mucha más gracia, y la ingenuidad del personaje de Encarna tal vez es demasiado naif pero causa mucha ternura y simpatía.

Y luego lo que quizá sea lo más relevante de la película, la vuelta de Victoria Abril, interpretándose a sí misma, versión guiñol y con todo el sentido del humor del mundo. Ella que lo fue todo en el cine español de los ochenta y noventa, aquí regresa con un curioso come back, en un salto sin red. Convertida en una diva brillante, embajadora de una multinacional de productos de belleza y reina de la teletienda que ya quisiera para sí la mismísima Jennifer Lawrence de “Joy” de David O. Russell.

Encarna, el personaje protagonista de la película, recae en una espectacular Alexandra Jiménez que hace creíble hasta la última coma de su texto, muy entregada en un papel alejado de lo que suele interpretar. Cristina Castaño se confirma en el cine y está afinadísima en su tempo cómico-amargo. Ambas han nacido para la comedia y aquí saben que tienen una gran oportunidad para lucirse, aprovechándola al máximo. Mención especial para Trinidad Iglesias y Ana María Ayala en personajes de reparto, a los cameos de María Morales o Raquel Pérez, y de dos de las musas del director: Marta Belenguer y Guadalupe Lancho. En el lado opuesto de la balanza, hay que reconocer que los momentos más desafortunados son los relacionados con Las Supremas de Móstoles y ese final tan forzado al lado de Millán Salcedo, a modo de epílogo cerrando la película de manera muy consecuente con el comienzo pero de manera desacertada, con chistes que no terminan de cuajar. Quizá en su falta de gracia, se reflexione por un tipo de humor desfasado y anticuado.

Se agradece la mala baba y el disparate, que se sostiene por la astucia de Villanueva para equilibrar la dureza y la locura de su “Nacida para ganar”. Pero en los momentos más desbarrados grita sus motivaciones, ensordeciendo la gracia natural que corre a raudales por la periferia de Madrid o de cualquier ciudad donde en cada casa, cualquier persona se ve detenida ante la imposibilidad de sus sueños, sobreponiéndose con cualquier balón de oxígeno en la rutina del día a día mientras prepara la cena y tal vez se le estén quemando las empanadillas.

Nota: 6.

Chema López

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El primer título de “Nacida para ganar” era “Móstoles no es lo que parece o la importancia de llamarse Encarna”, si a esto le sumamos la hilarante premisa, la nueva película de Vicente Villanueva prometía ser una comedia descacharrante que nos devolvería el tono de los mejores cortometrajes que...