Romance en Tokyo está basada en la novela de Amelie Nothomb “Ni de Eva ni de Adán”, y según las notas de producción “esta escritora belga, hija de padre diplomático, vivió una infancia y juventud errantes que ha marcado su trabajo literario. Entre sus obras destacan las novelas “Estupor y Temblores”, “Ordeno y mando” o “El sabotaje amoroso”. “Romance en Tokyio” se basa en su experiencia personal, que plasmó en el libro “Ni Eva ni Adan”, publicado en Español por Anagrama y que obtuvo el premio Flore. Desde luego, una vez se visiona “Romance en Tokyo”, se comprende cierta visión de la autora al hablar sobre la búsqueda de la identidad, de encontrarse a uno mismo, en una propuesta que, desde luego, resulta bastante curiosa a la vez que agradable, y que supone un retrato de Tokio bastante completo sobre su gente, sus costumbres y su manera de abordar la vida.

Con la cabeza llena de sueños, la joven de 20 años Amelie (,) vuelve a Japón, donde pasó su infancia. Para ganarse la vida decide dar clases particulares de francés. Así conoce a Rinri (Taicho Inoue), su primer y único alumno, un joven japionés con el que pronto empieza una relación. Entre sorpresas, momentos felices y escollos propios de un choque cultural poético y divertido, Amelie descubrirá un lado de Japón que nunca antes había conocido.

Romance en Tokio tiene dos mitades bastante bien diferenciadas, y lo que en otras ocasiones puede suponer un problema (por su cambio tonal), aquí se complementa de manera estupenda a concordancia con la lógica interna de su relato. De ahí que el tono de comedia agridulce mantenga un equilibrio muy bien tratado, al desarrollar su propuesta poco a poco para que así el cambio que sufre la visión de su protagonista resulte creíble. Si en su primera mitad asistimos a la ilusión de una joven belga por integrarse en una ciudad tan cosmopolita y tan diferente culturalmente como Tokio da manera casi hipnótica (y lo cierto es que consigue que el relato sea bastante ameno y curioso en ese sentido, al ir descubriendo nuevos detalles de la ciudad y su gente), en la segunda percibimos un cambio en su protagonista a partir del momento en que realiza un viaje espiritual, y en el que ambas culturas…no terminan de encontrar su sitio ni su comunión. Y lo cierto es que la manera de tratarlo resulta bastante eficaz y acertada, sin complicarse mucho la vida, apostando por la sencillez.

Es cierto que para muchos espectadores la actitud tan idealista de su protagonista puede resultar irritante, pero afortunadamente, el libreto se molesta en desarrollarlo, y el cambio que va sufriendo paulatinamente durante el transcurso de la película resulta bien mostrado, gracias también a un trabajo de su actriz principal, Pauline Ettiene, que está estupenda (los cambios que va sufriendo su personaje se hacen notar, desde luego). Lo que sí me parece algo inadecuado es meter un suceso en el final (no diré cual es, aunque pueden sospechar alguna cosa), que sirve como catalizador de su clímax, que, además de que resulta algo precipitado, sí que parece forzado para reforzar el camino que deben tomar sus personajes cuando los motivos que se habían mostrado con anterioridad eran motivo suficiente para llegar al final que quiere mostrar el film. También podría achacar cierta falta de garra en su puesta en escena, que deposita toda su confianza en que su libreto y el montaje sean los responsables de llevar el peso del film sobre sus hombros, y ante una propuesta tan singular como esta, algo mas de personalidad o energía en su relato no habría estado de más.

Pese a todo, Un romance en Tokyo resulta un film agradable, una comedia agridulce cuyo libreto sabe llevar a buen puerto su premisa. Lo mejor que puedo decir de ella es que trata un tema bastante complejo (el choque cultural, la búsqueda de uno mismo) con bastante tacto y eficacia, manteniendo un equilibrio que, en este caso, mantiene muy bien. Su banda sonora,de Casimir Libersky, define perfectamente las intenciones del film…una alegría contenida con sus dosis de amargura que funciona a la perfección con la tónica del relato. Así, pues, este film belga resulta una buena opción si quieren pasar un rato distraído en el cine con una propuesta que, aun siendo meramente correcto y eficaz, resulta bastante interesante para los que amamos el acercamiento a otras culturas tan diferentes las unas de las otras…y aún así, mantener nuestros lazos.

Nota Factoría del Cine: 5,5

Manu Monteagudo

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Romance en Tokyo está basada en la novela de Amelie Nothomb 'Ni de Eva ni de Adán', y según las notas de producción 'esta escritora belga, hija de padre diplomático, vivió una infancia y juventud errantes que ha marcado su trabajo literario. Entre sus obras destacan las novelas 'Estupor...