Podría decirse que Maggie Smith es una de las “abuelas” más queridas y reputadas del cine británico, y es algo que nadie pondría en duda. Sin duda, se trata de una de esas actrices a la que siempre se recibe con aprecio, pues cada producción en la que ha aparecido, su presencia siempre ha aportado un toque de elegancia y calidad a la misma incomparable, ya que nunca decepciona. Sus apariciones en películas como Furia de Titanes, Una habitación con vistas, Hook (cinta que está ganando adeptos con el paso del tiempo…cómo se nota que la generación de los 80 y los 90 está crecidita), las dos entregas de Sister Act, Gosford Park, la saga Harry Potter (apareció en cada uno de los films de la saga), La última primavera (cinta bastante recomendable para quien la desconozca), La joven Jane Austin, la serie Dowton Abbey, y las dos entregas de El exótico hotel Marigold así lo atestiguan (más decenas y decenas de producciones en las que ha aparecido). Ahora, nos llega su última aparición en las pantallas con The Lady in the Van, una comedia agridulce donde Maggie Smith se adueña de la función para beneplácito de los espectadores.

Dirigida por Nicholas Hytner, escrita por Alan Bennet, que adapta su propia obra de teatro, nos contará la historia de una mujer de orígenes desconocidos (Maggie Smith) que aparcó “temporalmente” su furgoneta en el acceso a la casa de Londres de Bennet (Alex Jennings) y acabó viviendo allí durante 15 años. Lo que comenzó como un favor con cierto recelo, acabó convirtiéndose en una amistad que cambiaría la vida de ambos.

The Lady in the Van, como dije en el anterior párrafo, se trata de una comedia agridulce, y en un género como éste, resulta bastante difícil conseguir un equilibrio en su tonalidad. Y durante buena parte del metraje, parece como si la película intentara encontrar su sitio, sin conseguirlo del todo, al presentar a sus personajes y a la situación, que no es para nada fácil, intentando contarnos varias historias en el menor tiempo posible. Resulta bastante difícil todo lo que propone la película de Hytner (y supongo que su original teatral), pues nos encontramos ante una comedia ligera a la vez que nos narra las reflexiones existencialistas de su protagonista y el pasado dramático del personaje encarnado por Maggie Smith. La mezcla resulta extraña durante su primer acto, al no estar acostumbrados al tono que la cinta quiere coger, pero que no termina de asentar debido a los cambios bruscos que puede haber en su libreto, ya que, repito, resulta bastante complejo, todo lo que quiere tratar la película con la ligereza que quiere impregnar al relato con semejante drama detrás.

Pero, finalmente, se consigue. Una vez tenemos claras las intenciones de los personajes y sus costumbres y maneras, el film termina resultando curioso en su mezcla de drama y comedia, y resuelve de manera eficaz los conflictos de cada personaje, que no son pocos. De ahí, que su libreto, aún a riesgo de sacrificarse, consigue desenvolverse de forma hábil ante la mezcla de tonalidades que abunda en la cinta, y sale bastante airosa, pues funciona. Funciona por que sus personajes están descritos con todo el mayor de los cariños, bastante bien perfilados y dibujados (y con mucha mala baba con el pueblo londinense, desde luego). En ese sentido, la dirección, que intenta ir sobrada de corrección, consigue mantener a flote un barco que se podía haber hundido con mucha facilidad y que no lo hace por el trato que hace de sus personajes y de su historia…sobre todo por que el film, aunque resulte ligero y agradable, consigue sacar ciertos aspectos de ellos sin que te lo mastiquen de forma continua, y es algo que se agradece sobremanera (la sexualidad de su protagonista, su alter ego).

Pero, claro, el pilar fundamental por el que se sostiene principalmente la película es un reparto excepcional, donde decir que Maggie Smith es la auténtica dueña de la función, sería decir una obviedad como un templo. La actriz está maravillosa en su papel y se nota que ha disfrutado de lo lindo con semejante personaje, un auténtico bombón, que, además, la actriz resuelve sin recurrir a lugares comunes, pues la mezcla de comicidad y dramatismo que refleja en cada una de sus escenas demuestra la versatilidad de una gran actriz a la que el espectador coge simpatía desde el primer momento en el que aparece. No menos excelente está Alex Jennings, con un personaje repleto de matices que, el actor sabe llevar maravillosamente bien con una compostura inglesa que en su libreto es descrito a la perfección, y cuya voz en off no ha podido estar mejor resuelta para narrar ciertos acontecimientos de la acción y de su personaje. El resto de actores secundarios, también resulta espléndido.

Cierto es que algunas historias están cogidas con pinzas por la importancia que se les da en un principio Y, luego, se ven despachadas demasiado rápido (el accidente con el que abre el film, sin ir mas lejos), pero debido a la simpatía que desprenden sus creadores, la cinta consigue entretenernos durante toda su proyección. The Lady and the Van es así, una comedia agridulce, muy británica, que tiene la difícil tarea de contar con temas bastante complejos de mezclar para una comedia de este tipo, pero cuyos creadores han sabido resolver estupendamente con un relato simpático, con toques de humor negro, por momentos profundo y bastante emotivo…un cocktail curioso y muy eficaz que merece la pena probar.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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