Sinceramente, no sabía qué esperarme de Agente Contrainteligente. Contar en una película con los nombres de Sacha Baron Cohen, Mark Strong y Louis Leterrier (además de Isla Fisher y Penélope Cruz) resultaba un cocktail muy extraño del que, sinceramente, me resultaba extraña la idea de por donde podría ir desencaminada la película. De Sacha Baron Cohen se ha dicho de todo, pero especialmente que es uno de los humoristas y comediantes mas polémicos del panorama actual por sus propuestas políticamente incorrectas y gamberras (películas como la notable Borat o la divertidísima gamberrada que es Bruno así lo demuestran), de Louis Leterrier que es un director anclado al género del entretenimiento y de la acción (suyas son la correcta Danny the Dog, la delirante Transporter 2, la entretenida El increíble Hulk, el discutible remake de Furia de Titanes o la intrascendente aunque muy entretenida Ahora Me Ves) y de Mark Strong que es un actor de una presencia impecable (y que ha dado sobradas muestras de talento allá donde aparece). Con una calificación R (como un piano) que haría palidecer a Deadpool (ahora la veo y parece una película para críos), Agente ContraInteligente se muestra como una de las comedias mas irreverentes, gamberras y brutales que nos va a deparar el año, y del que, difícilmente puedan superarla por lo burra que es.

El asesino número uno del MI6 (Mark Strong) tiene un hermano. Lamentablemente para él, es un hooligan del fútbol inglés (Sacha Baron Cohen), del pueblo de Grimsby. Nobby tiene todo lo que un hombre pobre de la ciudad inglesa de pescadores Grimsby puede desear – 9 hijos y la novia más atractiva del norte de Inglaterra (Rebel Wilson). Sólo añora una cosa en su vida: a su hermano pequeño, Sebastian. Tras ser adoptados de niños por diferentes familias, Nobby ha pasado 28 años buscándole. Tras descubrir su localización, Nobby decide reunirse con su hermano, sin saber que no solo es un agente del MI6 sino que además acaba de destapar una trama que pone en peligro al mundo. A la carrera y acusado erróneamente, Sebastian se da cuenta que si va a salvar el mundo, necesitará la ayuda del idiota de su hermano mayor.

Desde el minuto uno, Agente ContraInteligente sabe a qué bando juega y esto es: no tomarse en serio. La cinta, consciente en todo momento de lo estúpida que puede llegar a ser, consigue una complicidad con el espectador muy difícil de equilibrar que, en este caso, se consigue con los ojos cerrados, ¿la razón? No poner ningún tipo de límite, y es ahí donde resulta clara ganadora respecto a otras comedias que lo intentan y no se acercan ni por asomo. La incorrección política de la que hace gala la película no tiene parangón (no quiero desvelar nada, pero lo del VIH transmitido a…es para mear y no echar ni gota), y a ello se suma un gamberrismo salvaje (la manera en la que dibuja a la sociedad más baja de Inglaterra es descacharrante) una irreverencia sin igual (atención a los niños del distrito…no digo mas) y una grosería sin límites que no escatima en ser incluso desagradable por lo escatológico que resulta (hay una escena que va a pasar a los “anales” y que no pienso desvelar porque, catalogarla de bestia, es poco). Todo agitado en un ambiente de parodia a las películas de espías (con Jason Bourne a la cabeza), y sin una barrera que le impida el exceso por el que se mueve de forma constante la película.

Un exceso que, sorprendentemente, está muy bien manejado por Louis Leterrier. Es como si la batidora de este cocktail al final, diera sus frutos, ya que en la parte de la comedia predomina la brutalidad del humor de Sacha Baron Cohen y en las escenas de acción, es Leterrier quien coge la batuta para regalarnos algunas secuencias frenéticas (sin ir mas lejos…los títulos de crédito iniciales con la presentación de Mark Strong marca la pauta). El imparable ritmo que somete a la película, pese que pueda parecer excesivo, funciona de mil maravillas porque no hay momento en la que el espectador no esté ante una escena cómica o una escena de acción. Incluso juega con los elementos del tópico en este tipo de películas añadiendo flashbacks “importantes” que el director imprime con una seriedad sobrecargada hasta tal punto que el cachondeo es evidente en cada una de sus imágenes, pues sabe con qué tipo de película está tratando, resolviendo este punto con mucho acierto.Es difícil mantener el equilibrio por el que se mueve Leterrier, y desde luego, el triunfo es más que evidente al decantarse por el exceso por el que se mueve la cinta.

Pero tampoco quiero desmerecer a un reparto que está en su punto exacto de su respectivo papel: Sacha Baron Cohen carga con un personaje irritante y hace milagros con él, pues no hay escena en la que no resulte divertido (desde el minuto uno carga con su personaje y no lo suelta sin que decaiga ni un solo segundo, y ya desde su presentación vemos el mérito de llevar a cabo semejante hazaña); Mark Strong sabe jugar con su presencia y seriedad para, precisamente, resaltar la comedia y el contraste de su hermano (y de la que protagoniza una escena escatológica, otra más, en la que las carcajadas inundarán la platea); Isla Fisher está correcta, pues su papel tampoco da para hacer mucho mas; Penélope Cruz está en su sitio justo, y, lo cierto, es que disfruta bastante de su personaje (y creo que estaba deseosa que la dieran un papel semejante, aunque no lo termine de aprovechar del todo); Rebel Wilson hace de Rebel Wilson…o sea, que está divertida (su entrada es descacharrante); e Ian McShane, pues lo mismo, correcto, sin más. En cierto manera, es su pareja protagonista quien lleva las riendas del relato, y si la química funciona, que lo hace, todo está hecho.

Aviso, Agente Contrainteligente no es para todo el mundo. Para el que disfrute con el humor más desvergonzado, más descarado, macarra, idiota, gamberro, burro, irreverente y escatológico posible, desde luego, esta es su película, pero para los que quieran un humor más sutil, no se acerquen ni por asomo. En mi caso he de decir que al poseer un humor tan conscientemente idiota, me lo pasé irremediablemente bien, por que el film nunca oculta el tipo de gamberrada que quiere ser, y que, desde luego, es por metro cuadrado. Hacía muchos años que una película no conseguía que salieran lágrimas de mis ojos por las carcajadas que salían de mi boca, y Agente Contrainteligente lo consiguió en más de una ocasión y eso, desde luego, tiene mucho mérito. Es más, no fui el único…el estallido de risas que hubo en la sala a la que asistí fue prácticamente unánime, lo que quiere decir que su objetivo está mas que cumplido. Lo dicho, si queréis reíros conscientes del relato que vais a ver, Agente ContraInteligente es tu comedia del año…la mía desde luego sí.

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Sinceramente, no sabía qué esperarme de Agente Contrainteligente. Contar en una película con los nombres de Sacha Baron Cohen, Mark Strong y Louis Leterrier (además de Isla Fisher y Penélope Cruz) resultaba un cocktail muy extraño del que, sinceramente, me resultaba extraña la idea de por donde podría ir...