Me resulta muy difícil hablar de Walt Disney sin tener que recurrir al cajón del armario y a la nostalgia. No es para menos, pues esta empresa ha formado parte de nuestras vidas como un referente popular que, desde luego, es historia del cine. Hablar de cual es tu película favorita del estudio, cual es la peor, la de su mayor éxito…me parece algo innecesario (cada una tiene la suya, esta claro), pues si por algo se ha caracterizado Disney, es por su mirada hacia el futuro. Por ello, cuando en la década pasada decidieron pasar de la animación tradicional a la animación 3D, era la decisión más lógica (aunque la calidad de un film no va acompañado de su formato animado), aunque sus producciones, desde luego muy notables, siempre me dejaron un poso en el que se intentaba recuperar la magia del pasado sin conseguirlo del todo (la que más se acercó fue Frozen, pero aún le faltaba algún que otro detalle por pulir). Ahora nos llega Zootrópolis, su última producción, y cuyos avances (el primero, no muy afortunado, y el segundo muy simpático como sketch) no han desvelado mucho de su argumento (lo cual, no me daba buenas vibraciones), por lo que mis expectativas no eran muy elevadas…y una vez visionada puedo garantizar que mi sorpresa ha sido MAYÚSCULA ante la que es la producción de Disney tridimensional más conseguida de la factoría y, por qué no decirlo, una de las más arriesgadas.

Zootrópolis es una ciudad única, pero cuando la optimista Judy Hopps pone un pie en ella, descubre que ser una conejita en un cuerpo de policía lleno de temibles animales no es nada fácil. Decidida a demostrar su valía, se lanza a resolver un caso, aunque ello implique trabajar con Nick Wilde, un zorro charlatán.

Zootrópolis me ha recordado a producciones de la factoría que son una auténtica “rara avis”. Con esto quiero decir que la decisión de sus creadores a la hora de realizar este film como si fuera una “buddy movie” es un riesgo considerable, especialmente si tenemos en cuenta al sector al que va dirigido la película (todos los públicos). Pero más honroso me resulta que, lo que en un principio puede parecer la típica película de superación personal (sus primeros 15 minutos dan a entender eso), se convierte en una radiografía de la sociedad de hoy en día, con un mimo y cuidado feroz. Nunca he visto una película de la factoría tan volcada en adentrarse en problemas sociales e incluso políticos de los que Zootrópolis hace gala, y os aseguro que el discurso que ofrece el film es merecedor de todos los elogios por lo que representa a nuestro futuro, los jóvenes. Por ello mismo, me parece honroso todo lo que representa esta película y con la que Disney se ha jugado mucho en ella, escondiendo durante sus avances todo lo que pueda suponer su trama para que así, al espectador, le coja desprevenido el mensaje tan humano y tan idealista que muestra. Zootrópolis representa el Disney del futuro, el que sabe meter el dedo en la llaga y el que permite mostrar un mundo imaginario que, al fin y al cabo, no es muy distinto al nuestro.

Pero es que, además, Zootrópolis es una película entretenida de principio a fin. Una vez comienza la trama policial, el ritmo no ofrece descanso alguno, y sabe desarrollarse con una soltura, fluidez y dinamismo que ya quisieran muchos thriller policiales de hoy en día (salvando las distancias en su tono, claro esta). Lo mejor de todo, es que a pesar de tratarse de un film que, supuestamente, va dirigido a un público familiar, la trama se toma muy en serio lo que está contando sin desechar sus dosis de divertimento, que os aseguro, son muy elevadas (y casi todos los gags que ofrece funcionan milimetricamente). Por ello, aún teniendo una trama cuya mezcla es bastante difícil de llevar a cabo (buddy movie, thriller policial, social y político, comedia…) que hayan sabido engranar todos estos elementos y que apenas sobre ninguno de ellos es muy meritorio y elogiable. También es debido a que su libreto sabe desarrollar tan bien a sus personajes (no hay momento en el que se estanquen) que es muy complicado que el espectador no coja simpatía a cada uno de los animales que pueblan el film, siendo Judy y Nick el complemento perfecto, de una sintonía maravillosa, y de un desarrollo conjunto fantástico. Los secundarios no se quedan atrás, con algunos que os hará soltar la carcajada inmediata (toda la escena del centro tántrico es para llorar de risa por los personajes que la pueblan, por no hablar del desternillante “padrino”, o los perezosos).

Y, por último, comentar que visualmente es una auténtica GOZADA. Creo que es la película de la factoría mas conseguida en este apartado hasta el momento. Pasados sus primeros minutos para presentar al personaje de Juddy (aunque el inicio con la representación escolar no tiene precio), Zootrópolis abruma…el primer viaje de la protagonista a la ciudad es un momento que ya deja la mandíbula desencajada ante la espectacular orgía visual que ofrece. Y afortunadamente, una vez hechas las presentaciones del sistema por el que mueve la urbe, el espectador no se pierde ni se siente tan abrumado por que saben hacer las respectivas presentaciones del mundo en el que habitan, y que son muchos (y ahí prefiero que lo veáis por vosotros mismos). Podía haber sido fácil perderse ante tanta marabunta de parajes, pero incluso en este apartado han sido inteligentes en ese aspecto para que, nosotros como espectadores, sigamos las mismas andanzas de su protagonista y nos sintamos igual que ella.Todo acompañado de una fotografía ASOMBROSA (y que aprovecha, como dije, cada paisaje del film) y una banda sonora de Michael Giacchino que, a pesar de que no es de sus mejores composiciones, acompaña al film como un guante ofreciendo una partitura que parece un homenaje a las “buddy movie” de toda la vida.

Zootrópolis es la mejor película que ha parido la compañía en muchos años, y supone un paso hacia delante en lo que concierne a sus próximos proyectos. El equilibrio para que disfrute toda la familia por igual esta conseguido al milímetro, pero además con un guión que, en estos tiempos, resulta muy necesario y esperanzador para que los más jóvenes aprendan cómo convivir en la jungla (la ciudad) con respeto hacia los demás (el tema del miedo, la discriminación racial, homófoba, xenófoba…está presente con una rotundidad aplastante). Un entretenimiento de lujo que no podéis dejar pasar y que supone un paso muy grande para la factoría a la hora de mirar hacia el futuro…y en esta película lo han demostrado tan firmemente que no me cabe otra cosa más que aplaudir. Como este año Pixar no reviente los pronósticos con Buscando a Dory, dar por hecho que Zootrópolis será la mejor película de animación del año y por méritos propios.

Nota Factoría del Cine: 8

Manu Monteagudo

JFPCríticasanimación,Críticas,Disney,Zootrópolis
Me resulta muy difícil hablar de Walt Disney sin tener que recurrir al cajón del armario y a la nostalgia. No es para menos, pues esta empresa ha formado parte de nuestras vidas como un referente popular que, desde luego, es historia del cine. Hablar de cual es tu...