Los Oscars se avecinan y es hora de que se estrenen todas las películas que son firmes candidatas a llevarse premios. El Renacido (de la que ya os adelanto, es una película muy notable), El puente de los espías (estrenada en Diciembre), La habitación, Mad Max (desde lo personal, mi favorita), Brooklyn, Marte (estrenada en Octubre), La Gran Apuesta, y Spotlight son las candidatas a Mejor Película de este año. Y una de las favoritas, y que se está llevando premios haya donde va es esta última película, que apareció casi de tapadillo y que se ha convertido en la película (junto a Mad Max) que más premios ha obtenido en el sector de la crítica. Desde luego, las expectativas estaban creadas con esta película, y ya puedo adelantaros que no me parece para nada descabellado que en los próximos premios de la academia de Hollywood, veamos esta película recoger el galardón de Mejor Película, pues méritos, no le faltan.

Protagonizada por Michael Keaton, Mark Ruffalo, Rachel McAdams, Liev Schreiber, Brian d´Arcy James y Stanley Tucci, “SPOTLIGHT” narra la fascinante historia real de la investigación ganadora del Premio Pulitzer llevada a cabo por el Boston Globe que sacudió la ciudad y causó una enorme crisis en una de las instituciones más antiguas y seguidas del mundo. Cuando el tenaz equipo de reporteros de la sección “Spotlight” ahonda en los alegatos de abuso dentro de la Iglesia Católica, descubren en su investigación el encubrimiento llevado a cabo durante décadas por parte de las altas esferas de organizaciones religiosas, legales y gubernamentales de Boston, desatando una ola de revelaciones alrededor del mundo.

Spotlight es una película que no se anda con rodeos. Desde el comienzo, el film es un cúmulo de información constante y detallada de un caso que pocos se han atrevido a tratar, y ese es el tema de la Iglesia católica. No me malentendáis, el tema de los abusos a menores por parte de algunos sacerdotes se ha tratado en varias películas, pero precisamente aquí lo hace a una escala mucho mayor, de manera que la investigación que es llevada a cabo…pone, por momentos, los pelos de gallina. Como dice uno de los personajes del film, no quieren realizar un reportaje sobre un caso en concreto, sino que precisamente quieren llegar al fondo de la cuestión, adentrándose en el mismísimo sistema. Y desde luego, los objetivos que pretende el film (y que aspira fuerte desde el comienzo) se ven cumplidos y recompensados por el espectador ante un relato que fascina por lo bien llevada que está la trama. No hay apenas un momento de respiro, avanzando de manera progresiva, consecuente y muy directa, con un ritmo que no sufre ni un solo altibajo.

Es cierto que al principio cuesta entrar en la dinámica del film, ante la marabunta de nombres que hace gala su libreto, pero su dirección consigue que progresivamente el espectador asocie perfectamente los nombres, dejando claro quien es quien sin que nos perdamos cualquier tipo de detalle. Y en ese sentido, su dirección no puede ser mas impecable, sobre todo por que deja que sea la historia o el caso que se está tratando, la auténtica protagonista, sin que el director haga alardes de un artificio visual que nos haga despistarnos. Su director tiene tan clara la relevancia de lo que está contando que prefiere estar en un segundo plano manejando los elementos con una sobriedad digna de todo elogio, sin que por ello resulte fría o distante. Es cierto que prefiere no ahondar en la vida de los personajes, y si lo hace, es a medida que avanza el film para mostrar como sus ideales se van desmoronando ante un sistema (la Iglesia) corrompido hasta la médula. Su forma progresiva de tratarlo resulta orgánica, sin que nada resulte forzado (aunque hay un mero detalle que ahora comentaré), y la manera en la que sus personajes se vuelcan en su trabajo está maravillosamente bien tratado (la escena de uno de los personajes comentando…”¿y si la culpa la tenemos nosotros por mirar hacia otro lado cuando lo teníamos frente a nuestras narices?” dice mucho de nosotros mismos como población).

Y como dije antes, su dirección maneja tan bien los elementos que pueblan el film que apenas puedo resaltar algo en contra de la producción: su guión esta perfectamente medido y resulta muy completo, tratando a la perfección el caso, y además, realiza un discurso sobre el periodismo maravilloso que hace falta en estos tiempos de dudosa moralidad (las cadenas, estamentos, y partidos políticos, mandan a día de hoy, salvo contadas excepciones); la fotografía, sin pretender lucirse, aprovecha alguna que otra imagen para dejarnos sobrecogidos (ese parque repleto de niños con la iglesia de fondo); la música de Howard Shore acompaña de forma estupenda a sus protagonistas de forma elegante y acorde con la película; y el reparto está fantástico, desde un Michael Keaton soberbio (la sobriedad de su personaje lo hace aún mas interesante), pasando por una estupenda Rachel McAdams (que aborda a su personaje con mucha determinación), un mas que correcto Liev Schreiber (muy contenido, como su personaje) , un correcto John SLattery y un MARAVILLOSO Stanley Tucci (este actor se merece un premio por toda su carrera…no puede haber actor secundario mas versátil). El que no me ha terminado de convencer es un Mark Ruffalo cuyo personaje me resulta algo inverosímil y algo fuera de tono con la sobriedad con la que están manejados los personajes (y sobre todo para el medio en el que trabajan), y aunque, ojo, esta bastante bien, por momentos me parecido sobreactuado y fuera de lugar, aunque es cierto que su personaje, lo pide (pero no me parece lógico que un periodista tan supuestamente profesional, tome demasiado partido).

Spotlight es así una de las mayores candidatas a llevarse los premios de la noche de los Oscar con todo el merecimiento del mundo. No solo por tratar un tema tan polémico como el caso real de la investigación de una serie de abusos a menores por sacerdotes y curas (y que aún, siguen tratándose) sin que la Iglesia Católica mueva ficha, sino por retratar el mundo periodístico de manera tan honesta y tan sentida como la aquí presente. Es una oda al periodismo que en estos tiempos se agradece, sobre todo cuando se esta pervirtiendo la profesión, y no hay mal que por bien no venga, que películas como esta nos den un toque para decirnos que a veces, los periodistas, consiguen hacer del mundo, un lugar mejor, aunque sea un poquito. Una de las mejores películas que se estrenarán en el año 2016.

Nota Factoría del Cine: 8,5

Manu Monteagudo

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