Aún recuerdo, allá por la década de los 90, como una serie de libros consiguió que el sector joven e infantil (más infantil que otra cosa) se interesara por la lectura con una serie de libros de corte fantástico y de terror. R. L. Stine, el creador de estos libros, consiguió con los libros de Pesadillas (de los cuales cada libro trataba un caso distinto) que los niños se lo pasaran estupendamente con relatos de terror y ciencia ficción y, desde luego, mérito no le falta (se leían con mucha facilidad, pues yo también me leí alguno de ellos). Incluso semejante éxito de ventas provocó una serie de televisión que, a pesar de que nos pueda la nostalgia, resultaba bastante mediocre (aunque resulta algo simpática). Ahora, pasadas dos décadas, han intentado reanimar la fórmula con la película definitiva de Pesadillas, y a pesar de mi temor hacia una película protagonizada por Jack Black sobre esta saga de libros, las críticas que la acompañaron y las más que correctas cifras obtenidas en su recaudación me llamaron un poco la atención. Y una vez visionada, lo cierto es que se ha conseguido uno de los entretenimientos para toda la familia mas eficaces de este año.

El adolescente Zach Cooper (Dylan Minnette) se muda sin muchas ganas con su familia desde la gran ciudad de Nueva York al pequeño pueblo de Greendale. Allí, encuentra un resquicio de esperanza cuando conoce a una hermosa chica, Hannah (Odeya Rush), que vive justo al lado, y se hace rápidamente amigo de Champ (Ryan Lee). Pero toda esperanza se pierde, cuando Zach se entera de quién es el padre de la misteriosa Hannah: RL Stine (Jack Black), el autor del Bestseller de la serie Pesadillas. Zach comienza a investigar acerca de la extraña familia que tiene al lado, y pronto descubre que Stine tiene un oscuro secreto: las criaturas de las historias que le hicieron famoso son reales, y Stine protege a sus lectores manteniéndolos encerrados en sus libros. Cuando todos los demonios de Stine son liberados involuntariamente de sus libros, la vida de Zach da un giro inesperado. En una alocada noche llena de aventuras Zach, Hannah, Champ y Stine tienen que hacer equipo y atrapar a todas las criaturas de la imaginación de Stine – incluyendo Slappy, el muñeco ventrílocuo demoniaco; la chica con la máscara encantada, los gnomos y muchos más – y devolverlos a los libros donde pertenecen, con el fin de salvar la ciudad.

Pesadillas no engaña a nadie. Es lo mejor que puedo decir de una película que tiene tan claras las pretensiones que tiene, y esto es, entretener al respetable espectador con un pasatiempo para toda la familia y esta adaptación cumple los requisitos de forma tan sobrada, que apenas puedo subrayar desventajas hacia la misma. Los 100 minutos de proyección se pasan en un suspiro, a una velocidad de vértigo sin que nosotros miremos el reloj durante todo su visionado, porque la película tiene tan claro lo que quiere contar y cómo, que no pierde el tiempo. Va directa al grano de forma tan directa y tan poco disimulada, que nosotros nos dejamos llevar por el relato con un ritmo sólido como una roca donde todo tiene cabida: risas, miedo, acción, amor…todo unido en una batidora en la que sorprendentemente, funcionan todos sus elementos en su estructura global. Nada chirría, ni nada desentona, y como tiene tan claro el sector al que va destinado (el público familiar), uno termina recogiendo con los brazos abiertos una historia que es muy consciente de lo que es.

Y aún así, resulta muy completa, y con una historia que no pudo ser mejor para esta saga de libros. Su guión (que quizá peca de ser demasiado inocente y socarrón) aprovecha la figura del autor como uno de los protagonistas para así crear un juego de meta narrativa que esta maravillosamente bien integrado y que funciona a las mil maravillas (la creación de nuevas historias a través de nuestros monstruos del pasado), sin que además lo evidencie de forma gráfica (lo cual, le honra). Pero además, el unir a todos los monstruos de la saga de Pesadillas, hace que el film, en su maravilloso clímax final, sea una auténtica fiesta para los amantes de los libros y, que demonios, del género fantástico. Tiene un tono que recuerde a películas de los 80 y de los 90 pero sin jugar excesivamente con la nostalgia del espectador, funcionando por si misma con unos mecanismos bien engranados. Lo dicho, para quienes sepan lo que van a ver ( o sea, un entretenimiento familiar), sin duda, la película, no les decepcionará nada, como ha sido mi caso.

Es cierto que el filme peca de ser por momentos muy inocente, socarrón y por qué no, tontorrón, además, su sentido del humor (que en determinados momentos funciona muy bien, como en el caso de los policías) puede llegar a resultar excesivamente bobo, pero no molesta debido al tono de fiesta y de auténtico pasatiempo que el filme transmite en todo momento. Lo que sí voy a achacar un poco son unos efectos visuales que en algunos casos (como el Hombre de las Nieves y el Hombre Lobo) resultan demasiados evidentes y poco trabajados…es cierto que no molesta mucho, pero se notan que da gusto. Respecto al reparto…de todo un poco: de los jóvenes me quedo con el divertido Ryan Lee (el mejor del reparto, en mi opinión) y un convincente Dylan Minnette, porque Odeya Rush a veces parece que está en otra película muy distinta (y con una parecido a Myla Kunis enorme); y de los adultos me quedo con una encantadora Amy Ryan (se lo pasa en grande), aunque he de decir que Jack Black no se resulta tan molesto como en otras ocasiones con sus excentricidades.

Acompañado por una música de Danny Elfman excelente (atención a los geniales títulos de crédito finales, donde Elfman está desatado), Pesadillas es uno de los entretenimientos familiares más convincentes de este año (lo sé, acaba de comenzar, pero no dudo que sea así), y a pesar de que no sea perfecta ni sea una excelente película, no lo pretende, pretende ser un divertimento, un pasatiempo donde los adultos, los jóvenes y los niños, puedan compartir una sesión de cine sin que ninguno de ellos salgan decepcionados…y una película en estos días, que vaya encaminado hacia este terreno y que salga victoriosa, aún sabiendo lo conscientemente tonta que es, es un verdadero triunfo…y mas aún de una adaptación de Pesadillas (que sin duda, da una patada a la serie en toda regla). Lo dicho, no han podido hacer una mejor adaptación mejor para que todos los espectadores, disfrutemos con un pasatiempo de lo más ameno.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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