Tarantino siempre ha dicho que su formación con el cine ha sido, básicamente, mamar mucho cine (especialmente cuando trabajaba como empleado en un videoclub)….y razón no le falta. Todas sus películas tiene influencias de todo tipo de películas, y eso le ha construido, sin quererlo ni beberlo, un estilo propio que, desde luego, no deja indiferente a nadie. Ahora Tarantino es como si se tratara de una figura intocable cuyos seguidores defienden a pies juntillas y, en mi caso, aunque siempre me ha gustado su cine (incluso su película más olvidada, la estupenda Jackie Brown), he decir que no todo lo que realice tiene que ser perfecto (la sobrevalorada Django Desencadenado, un film notable pero para nada sobresaliente). Es como si la figura del cineasta fuera una tendencia popular que debe gustar a todo el mundo si estás a la última…y lo siento mucho, pero Tarantino es mucho más que eso, es un CINEASTA. No me importa que sus tendencias pop sobrecarguen el relato con figuras icónicas si sus pretensiones están bien llevadas (como ocurrió con las esplendidas Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill VOL1&2, e incluso Death Proof y Malditos Bastardos), pero creo que muchos de lo que siguen al director tiran más por lo que representa para la cultura pop que a la propia cultura del cine. Y es aquí donde entra su última película, Los Odiosos Ocho, pues aquí esta la prueba de los que siguen a Tarantino por haber mamado todo tipo de cine (del bueno), o los que le siguen por su tendencia pop…la veda esta abierta.

Seis, ocho o doce años después de la Guerra de Secesión, una diligencia avanza a toda velocidad por el invernal paisaje de Wyoming. Los pasajeros, el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell) y su fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), intentan llegar rápidamente al pueblo de Red Rock, donde Ruth, conocido en estos lares como “el Verdugo”, entregará a Domergue a la justicia. Por el camino, se encuentran con dos desconocidos: el mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), un antiguo soldado negro de la Unión convertido en cazarrecompensas de mala reputación, y Chris Mannix (Walton Goggins), un renegado sureño que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo. Como una ventisca está a punto de alcanzarlos, Ruth, Domergue, Warren y Mannix se refugian en la Mercería de Minnie, una parada para diligencias de un puerto de montaña. Cuando llegan al local de Minnie, en lugar de recibirlos su dueña, se topan con cuatro rostros desconocidos. Bob (Demian Bichir), que se ocupa del negocio de Minnie mientras ella visita a su madre, se encuentra allí refugiado junto con Oswaldo Mobray (Tim Roth), verdugo de Red Rock, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Mientras la tormenta cae sobre la parada de montaña, nuestros ocho viajeros descubren que tal vez no lleguen hasta Red Rock después de todo…

Podrá ser descabellado lo que diga a continuación, pero no creo que esté para nada desencaminado: Los Odiosos Ocho es la película mas madura cinematográficamente de Quentin Tarantino. ¿Con esto que quiero decir? Pues muy sencillo, y lo resumiré en una palabra: contención. El director en esta ocasión deja que la historia repose y tome su tiempo sin ningún tipo de alarde visual que lo haga ser protagonista del relato, y es aquí donde su creador ha estado a un nivel maravilloso. No solo por que deja respirar los excelentes diálogos que pueblan el film (fotografiados de manera espectacular, abriendo el plano como pocos), sino por que deja que sus elementos se acoplan de forma adecuada a la historia, siendo su guión el principal motor de la película. Esto Tarantino lo sabe, y deja que sean sus diálogos los que presenten la situación durante, ojo, hora y media a través de una presentación de personajes que es pura contención, viniendo de quien viene…y eso le honra y mucho. Sobre todo por que respira clasicismo y elegancia por todos sus poros, y con elegancia me refiero a la forma en la que presenta a todos estos seres en su respectivo paisaje. Si, los diálogos son marca de la casa, pero muestran un excelente hacer en su desarrollo que, por momentos, parece que estemos presenciando una obra de teatro por como desarrolla la introducción, el nudo y el desenlace.

Durante su primera hora y media he hablado de lo bien que maneja la contención de la situación que, salvo por alguna que otra salida de tono (bien marcada y en su momento justo y preciso), puede resultar densa para algunos espectadores (para mi, desde luego, no)…pero no se preocupen, que su última hora compensará a todos aquellos que esperaban ver al Tarantino. Y aquí esta el punto donde su director podía haber fracasado al romper con la contención antes tratada pero, milagrosamente, no sucede, porque lo ha tratado tan bien para que lleguemos a este punto en una presentación soberbia, que hemos entrado en el relato a ciegas y por un tono que, en su espiral de violencia, resulta bastante diferenciada de otras obras precedentes en su filmografía…pese a ciertos destellos de humor, se trata de su film más oscuro e incluso de uno de sus mas dramáticos y enfermizos (sus puntos violentos resultan, en ocasiones, de lo mas malsanos) por cómo concibe la tragedia que el mismo está adelantándonos desde un comienzo (un plano de Jesucristo abre los impecables títulos de crédito). A pesar de esta explosión, Tarantino pone pasión y mucha profesionalidad y elegancia en toda esta conclusión, y sabe cuando debe calmarse y cuando no en el momento preciso y oportuno, sobre todo porque se nota su pasión por estos personajes que el mismo ha sacado de su mente.

Pero si solo hablara de Tarantino (más elegante y contenido que nunca) no estaría haciendo justicia a la película pues, cuando me refería a lo bien que ha estado en esta ocasión Tarantino es porque ha sabido contar con auténticos profesionales, y el más destacado de ellos es un reparto INCREÍBLE que están dirigidos con un pulso magistral, y del que es imposible destacar solo a uno: Samuel L Jackson cada vez que trabaja con Tarantino da lo mejor de sí, y aquí está IMPRESIONANTE (en serio, cada plano en el que aparece tiene algo que aportar a su personaje por su gesto y por su mirada…no hay momento donde baje la guardia); un esplendido Kurt Russell, que parece disfrutar con cada línea de diálogo (y tiene unos cuantos); una (maravillosa) pasada de rosca Jennifer Jason Leigh que se lo pasa en grande (su personaje así se lo pide, aunque por momentos parece sacada de una película de terror…da miedo); un genial Demian Bichir (atención a su momento del piano); un FANTÁSTICO Walton Goggins, que, sin duda, tiene el personaje mas difícil debido a su patetismo y que controla a la perfección (es uno de los mejores personajes de la cinta); un impecable Tim Roth que vuelve con Tarantino de la mejor forma posible (su presentación resulta divertidísima); un SOBERBIO Bruce Dern (sus enfrentamientos con Marquis son escenas de PURO CINE); y un fabuloso Michael Madsen, otro habitual de Tarantino (y que aquí está, repito, fabuloso…su presentación es GENIAL). Prefiero guardarme unas cuantas sorpresas en el reparto que el film tiene escondidas, pero solo decir que están excelentes todos y cada uno de ellos (y con alguno os llevaréis una sorpresa, creedme).

Todo acompañado de una fotografía de Robert Richardson espectacular, que aprovecha el formato de forma increíble (y eso que no he tenido la oportunidad de verla en Panavision como fue concebida, notándose en alguna que otra escena, aunque eso no impida disfrutar de la calidad del film) no solo por el paraje nevado que representa el sitio, sino por cómo aprovecha cada espacio de la Mercería sin repetir ni un solo plano de la forma más elegante posible; un montaje MAGISTRAL que deja respirar las secuencias de manera que engrandece la escena, alargando el diálogo de manera que nunca pierde el pulso del relato, ni siquiera el ritmo (por mucho que otros vayan a achacar que sí); y por último, y uno de los más importantes, una banda sonora de Ennio Morricone (que por fin colabora con Tarantino) que es una bendición en los tiempos que corren, y su director juega con ella como buenamente puede, marcando un tema central magnífico y añadiendo una sensación de hostilidad al relato del que nunca se desprende (aunque, atención a su liberador y bello tema final).

Los Odiosos Ocho es la demostración de que Quentin Tarantino AMA el cine. No busca ni pretende generar tendencia con este relato, pues no lo pide ni a gritos, y Tarantino se ha dejado embaucar de manera contenida, elegante e incluso de manera muy clásica a un relato que en su retrato despiadado de la posguerra resulta incluso más eficaz en su otro retrato respecto a la tensión racial (que, desde luego, es más sutil pero mas despiadado incluso) de Django Desencadenado. Es lo que tiene cuando el desarrollo progresivo de tu guión funciona, sin que los alardes visuales o sonoros despisten el entramado del film. De ahí que con esta película, se demostrará a los que siguen a Tarantino por su calidad de cineasta (y que en este film da muestras sobradas de lo excelente director que es) o los que siguen al director por tendencia popular (que seguramente la tacharán de aburrida, de diálogos pocos divertidos y con pocos insultos, de ser demasiado contenida…). Los Odiosos Ocho es un nuevo pase de Quentin Tarantino a un terreno de gran cineasta que, en esta película, demuestra su versatilidad, aunando su estilo de forma mucho más elegante y contenida que nunca sin tampoco desterrar su sello (en este caso diálogos y estallidos de violencia). Una de las mejores películas de este recién estrenado año.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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Tarantino siempre ha dicho que su formación con el cine ha sido, básicamente, mamar mucho cine (especialmente cuando trabajaba como empleado en un videoclub)….y razón no le falta. Todas sus películas tiene influencias de todo tipo de películas, y eso le ha construido, sin quererlo ni beberlo, un estilo...