Hay dos factor principales que fueron las causantes de que me interesara un proyecto como “45 años”. La primera, su director, Andrew Haigh, que con solo tres películas en su haber (incluyendo ésta, y la serie de televisión Looking), ya se encuentra como uno de los directores a seguir en su carrera, pues su film precedente, “Weekend”, me pareció una de las historias de amor más naturales, creíbles y bonitas que había visto en una pantalla en mucho tiempo (que fuera una pareja homosexual podría parecer efectista, pero no lo era en absoluto por el tacto de cómo estaba contada). Y la segunda, su actriz principal, Charlotte Rampling, una de esas actrices que, cada vez que aparece en el reparto de una película, fascina con su sola presencia (aún sigo recordando el recital que ofreció en Swimming Pool, en una de sus mejores interpretaciones). Por ello, el mezclar a estos dos talentos en una sola película, creo que ya merece, como mínimo, su interés y visionado…ya vista, he de comentar que, aún sin parecerme una excelente película, lo que sí puedo decir es que nos encontramos ante una de las mejores interpretaciones de Charlotte Rampling en toda su carrera, por no decir la mejor…y eso, ya es decir mucho.

Solo falta una semana para que Kate (Charlotte Rampling) y Geoff Mercer (Tom Courtenay) celebren el 45 aniversario de su boda. Tienen pensado dar una fiesta y los preparativos van viento en popa. Entonces, Geoff recibe una carta comunicándole que ha sido descubierto el cuerpo de su primer amor, congelado e intacto en un glaciar de los Alpes suizos. Cinco días después, cuando llega el día de la fiesta, puede que ya no quede nada que celebrar.

45 años” es un drama que se cuece a fuego lento. Andre Haigh deja que sean los pequeños detalles, los silencios y las miradas los detonantes del drama que acaece en su relato, y puede que muchos espectadores, no muy prestos a soportar ritmos pausados, no soporten la lentitud con la que avanza el relato. No os voy a engañar que en muchas ocasiones el relato me resultó demasiado pausado, especialmente si no tienes el día adecuado, pero las pretensiones del relato, bien la justifican. La justifican por que su director sabe ir desgranando la información justa y necesaria en cada momento para que el espectador se de cuente del proceso por el que viven sus personajes, y en ese sentido, la sutilidad y la progresión por la que avanza su historia esta harto conseguida, básicamente, por que nos creemos cada reacción y cada mirada por la que están pasando los personajes, siendo muy orgánica la manera en la que se desarrolla.

La contención con la que Andrew Haigh maneja su guión (que es perfectamente calculado y en la que sabe apoyar perfectamente sus momentos muertos) resulta imprescindible para mostrar el desequilibrio emocional por el que va pasando esta pareja, y esa ruptura emocional que quiere transmitir el cineasta queda perfectamente reflejada…pero Andrew Haigh sabe que él no es la verdadera estrella de la película, y debía contar con una actriz protagonista que aguantara sobre sus hombros toda la responsabilidad del film, y desde luego, la elección ha sido inmejorable, porque Charlotte Rampling, está, sencillamente, impresionante. Mira que hemos visto interpretaciones magistrales de la actriz en películas precedentes, pero en esta película, sencillamente, nos deja impresionados, ya que se trata sin lugar a dudas, de una de las mejores actuaciones de toda su carrera, por no arriesgar a decir que la mejor, debido a la complejidad de emociones por las que tiene que pasar su personaje.

“45 años” no sería sin la interpretación de Charlotte Rampling y, acostumbrados a verla en papeles de carácter fuerte, verla manejar a un personaje que solamente maneja información a través de la mirada y el gesto por una vulnerabilidad que conmueve hasta decir basta, es un majar de los dioses. Haigh sabe aprovechar cada gesto, cada mirada, cada instante de silencio de la actriz para que entendamos a su personaje, y el espectador la comprende de manera tan brutal que cuando llegamos al clímax final el espectador se ve sobrecogido. Sobre todo por el realismo que desprende la situación y las circunstancias, sin salirse de la tangente en ningún momento, apoyándose de manera mutua tanto director como actriz principal. No os extrañe ver en los próximos premios Oscar el nombre de la actriz entre las candidatas (en mi opinión, se lo debería llevar de calle).

El resto del reparto no desmerece en absoluto (Tom Courtenay está magnífico igualmente, y la sintonía que mantiene con Rampling es fantástica), pero es especialmente destacable el hecho de que “45 años” ES Charlotte Rampling. Sin ella la película no cobraría el interés que cobra y es algo que el director lo tiene tan claro que lo aprovecha en cada minuto de proyección hasta exprimir la última gota emocional de su personaje principal. Cierto que no es un film de fácil digestión (no lo es para nada) pero la contención con la que maneja un relato de carácter emocional está muy conseguido para mostrar los desequilibrios de un matrimonio de la tercera edad que, en un abrir de ojos, se desestabiliza por abrir brechas del pasado. No hay mucha gente que lo pueda conseguir de manera tan elegante como la aquí presente, pero desde luego, es un film interesantísimo, que deja un poso descorazonador (y que deja huella en el espectador una vez finaliza la proyección….aunque parezca que no) y con una interpretación principal descomunal.

Nota Factoría del Cine: 6,5

Manu Monteagudo

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Hay dos factor principales que fueron las causantes de que me interesara un proyecto como '45 años'. La primera, su director, Andrew Haigh, que con solo tres películas en su haber (incluyendo ésta, y la serie de televisión Looking), ya se encuentra como uno de los directores a seguir...