En 1971 llegó a las pantallas estadounidenses French Connection. Aquel film dirigido por William Friedklin y protagonizado por Gene Hackman, Roy Schneider (como se le echa de menos a este gran actor) y Fernando Rey, y que incluía una de las persecuciones mas largas de la historia del cine (por no decir, una de las mejores…aunque el resto del film no desmerece en absoluto), nos contaba desde el punto de vista americano, como dos policías hacían frente ante una red de narcotraficantes que estaba llegando del otro lado del charco, y cuyo grupo era conocido como la French Connection, adueñándose del mercado de la droga. Con un final abierto (que me pareció de lo mas brillante), ahora nos llega la visión francesa de la French Connection en Conexión Marsella, que nos cuenta con pelos y señales la investigación y la caza hacia estos narcotraficantes en un relato, que, desde luego, es uno de los thriller mas efectivos que veréis en las pantallas durante este año 2015…de ahí es nada.

Marsella, 1975. Pierre Michel (Jean Dujardin), un joven magistrado con esposa e hijos, acaba de ser transferido para ayudar en la lucha contra el crimen organizado. Él decide atacar a la French Connection, una operación de la mafia que exporta heroína a todo el mundo. Sin escuchar las advertencias, Pierre lidera una cruzada contra Gaëtan Zampa (Gilles Lellouche), , el padrino más intocable. Pero pronto va a entender que para obtener resultados, deberá cambiar sus métodos.

Conexión Marsella es un film que pretende ir al grano. Y digo pretende porque lo único que puedo achacar de un film tan notable como este es que su duración sobrepase las dos horas de duración, cuando podía haber rebajado algún que otro minuto, pues aunque en ningún momento se hace aburrida (para nada), la forma de estirar el relato se deja notar a la hora de alargar la situación, dando la sensación de que casi nunca va a acabar (conté casi tres finales posibles en la película, con eso digo todo). Es algo que se deja notar especialmente cuando el film se centra en la relación familiar de Pierre, que aunque se integre bien en el relato, no se acerca ni por asomo a la solidez y rotundidad con la que maneja el resto de la historia (y repito, a pesar de ello, su director, lo integra estupendamente en su libreto para dibujar al personaje principal).

Porque cuando se trata de reproducir la trama principal del juego del gato y el ratón entre Pierre y Zampa, el film sube enteros. La dirección de Cedric Jiménez resulta completamente sólida y rotunda, y sabe lo que quiere en todo momento con un ritmo esplendido donde nunca baja la guardia, y sin resultar precipitado en sus acontecimientos, pues sabe en que momentos debe causar las pausas necesarias para no sobresaturar al espectador. Aprovecha su libreto de forma harto notable para realizar un dibujo de sus dos personajes principales magnífico, en la que se apuestan la vida como si fuera un juego de hombres donde uno u otro, son vencedores o vencidos…la adrenalina que se aportan mutuamente es el motor principal del film que queda perfectamente reflejado sin apartar ni un solo momento la mirada de este relato verídico que atrapa al espectador con suma facilidad. En ese sentido, tanto su libreto como su dirección van unidos de la mano de forma esplendida y harto notable.

Gracias a un montaje soberbio que impide que el espectador desconecte del relato en ni un solo instante (que no quiere decir que incluya segmentos de menos interés, que los hay), y de una selección musical que, en este caso, resulta SOBERBIA, es en la presencia de sus dos actores principales donde la película consigue ganar enteros, pues tanto Jean Dujardin, como Gilles Lellouche están impecables. El primero por la determinación con la que dibuja a su personaje, que cae bien desde el primer instante sin necesidad de resultar simpático (sino claro con sus objetivos) y el segundo por la contención con la que aborda a un personaje que podía haber caído en el histerismo y que resulta, precisamente, todo lo contrario. Ambos, además, consiguen perfilar dramáticamente a sus personajes con una facilidad pasmosa, y los escasos momentos que ambos comparten pantalla (aunque, que yo recuerde…solo hay uno), la escena hace chispas.

Conexión Marsella es un film harto notable y sólido, que, además de resultar entretenidísima, consigue narrarnos un hecho histórico con una rotundidad digna de todo elogio. No disimula en su narrativa un estilo americano (más propio de Scorsese que de otra cosa), pero no es ninguna lacra cuando tus objetivos en el film son claros y concisos, y en este film desde luego, lo es, y salvo algún momento que se alarga innecesariamente, sin perder en ningún solo momento la conexión con el espectador, resulta un film que merece la pena por contarnos con pelos y señales como se desarrollo toda esta mafia de la French Connection de manera entretenida y muy rotunda. Una de las mayores recomendaciones de este mes, sin lugar a dudas.

P.D.: dedicada al pueblo de Francia debido a los atentados del viernes 13. Todo mi sincero apoyo.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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