Hotel Transilvania vino en su mejor momento. Hace 3 años que se estreno esta película por las fechas cercanas a Halloween proponiendo una premisa de lo más original y simpática que, desde luego, llamaba la atención a todo tipo de espectadores, tanto pequeños como adultos. Y la fórmula, no fracasó, convirtiéndose en uno de los éxitos de la temporada, pues no hay mejor fecha de estreno que Octubre, antes de que llegue la festividad de Halloween (ya bien conocida por todo el mundo), pues esta fiesta, que siempre iba ligada con estrenos de películas de terror, al final se ha convertido en un día divertido para pasar con la familia retratando a los clásicos del terror…y Hotel Transilvania fue muy inteligente a la hora de reunir a todo tipo de público. Ahora, quieren repetir el éxito con una secuela que, en mi opinión, llega demasiado pronto, y que sigue las andanzas de estos personajes míticos, en una situación familiar como es el criar a un hijo… ¿el resultado? A continuación…

Todo parece estar cambiando a mejor en el Hotel Transilvania… La rígida política de “sólo para monstruos” establecida por Drácula para el hotel, se ha relajado por fin y se han abierto las puertas también a huéspedes humanos. Pero, de ataúdes para dentro, Drácula está preocupado al ver que su adorable nieto Dennis, medio humano y medio vampiro, no muestra signos de ser vampiro. Así que mientras Mavis está ocupada visitando a sus suegros humanos en compañía de Johny – e inmersa ella misma en su propio choque cultural – el abuelito Drácula recluta a sus amigos Frank, Murray, Wayne y Griffin para hacer que Dennis pase por un campamento de “entrenamiento de monstruos”. Lo que ellos no saben es que el gruñón, y de la muy, muy, muy vieja guardia, padre de Drácula, Vlad, está a punto de visitar a la familia en el hotel. Y cuando Vlad descubra que su bisnieto no es de sangre pura – y que los humanos también son ahora bienvenidos en el Hotel Transilvania – las cosas se van a poner complicadas.

La segunda parte de Hotel Transilvania no se anda con rodeos: el film comienza con la boda de Mavis y Dennis, y de ahí pasamos a un sin fin de gags cómicos, para presentarnos al hijo pequeño de esta pareja…y poco mas puedo contar. Hotel Transilvania 2 sigue las mismas pautas que su predecesora con un discurso que no ha cambiado en absoluto (la integración social) aunque visto desde un prisma mucho mas familiar y algo mas infantilizado, y desde luego, no seré yo quien se queje de tal visión, pero se nota un apresuramiento en hacer avanzar la acción (y que os aseguro que no es mucha) en la que se nota el miedo a aburrir a los mas pequeños. El film sufre de un ritmo tan acelerado en su continua sucesión de chistes, que termina por llegar a cansar, sin centrarse verdaderamente en su historia, que es lo que mas debería importarnos…y desde luego, opciones tenía, pero se ha optado por hacer las cosas deprisa y corriendo sin que el film tenga un poso mas satisfactorio que su primera entrega, por ejemplo.

Desde luego, se nota un estiramiento en su historia muy elevado que, a pesar de lo amena que pueda resultar (desde luego, el film se hace corto, porque, repito, no tiene mucho que contar), los personajes no ofrecen cambio alguno, y lo único nuevo que pretende mostrar el film es la situación, que plantea un par de ideas interesantes (como el momento en que Mavis se adentra en un supermercado retratando lo “marciano” que a veces resulta el consumismo), pero que no desarrolla, centrándose en las mismas ideas de su predecesora pero peor ejecutadas por el apresuramiento de estrenar esta secuela cuanto antes mejor. Y pretende contentar al espectador a base de acumulación de chistes y gags cómicos con peor o mayor fortuna (se tira media película en un recorrido de aprendizaje del pequeño que, si, resulta simpático, pero tampoco tronchante), resultando así desigual en sus resultados, pues si en la primera ya pasaba, aunque con un mayor control de la historia (dejando las pausas necesarias para hacer avanzar la historia con mayor solidez), aquí se excede sin que su historia tenga un principal peso.

A pesar de todo, el film resulta simpático y distraído porque, como digo, acumula muchísimos gags y, desde luego, los más pequeños se lo pasarán en grande, pero esta segunda parte supone una secuela innecesaria que no aporta nada nuevo a lo que habíamos visto antes y, sobre todo, con peores resultados. Técnicamente cumple con su cometido (aunque la inclusión de canciones actuales chirrían sobremanera en la audiencia) y todo sigue unos patrones para vender a las masas que, desde luego, pasarán un buen rato, pero que al finalizar su proyección, olvidarán al instante. El doblaje, con algunas voces conocidas en nuestro país, tampoco ayuda mucho (Clara Lago como Mavis es la desgana en persona), aunque podría haber sido peor (Santiago Seguro sigue haciendo una labor excelente, en ese sentido), pero es sobre todo por la intención de finalizar este proyecto deprisa y corriendo por donde se ven mas las costuras a esta producción. Distraída, pero poco mas.

Nota Factoría del cine: 5,5

Manu Monteagudo

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