El mundo del DJ es un tema que el cine no ha explotado lo suficiente. Nos habrán mostrado múltiples retratos sobre raperos, artistas del pop, rock…pero pocas veces hemos tenido la ocasión de visionar este trabajo que poco a poco se fue consolidando hasta ser un punto primordial en el mundo de la música. Dependiendo de los gustos musicales, claro está, Edén lo que nos quiere contar, más que una cinta sobre estos músicos, termina por ser el retrato de toda una generación (la mía, prácticamente) y de cómo nuestros sueños por hacer lo que más nos gusta, va viéndose mermado por el paso de los años y de los cambios culturales. El único ejemplo de un retrato similar que he visto en el cine fue la maravillosa La Red Social de David Fincher, que representaba a una generación despiadada, caníbal y mecánica, y aunque las dos guardan unas distancias bastante evidentes, al final el retrato que Edén hace de estos jóvenes y de cómo funciona el mundo de hoy en día, resulta muy interesante, y todo un repaso a una etapa en la música, que, por mi parte, me embaucó y me llevó de la mano.

En la década de los 90 el movimiento de la música electrónica francesa está avanzando muy rápidamente. Paul está dando sus primeros pasos como DJ en la emocionante vida nocturna parisina y con su mejor amigo crean un dúo llamado “Cheers”. Rápidamente encuentran una entregada audiencia y se ven inmersos en el torbellino de la fama que hace que Paul, cegado por su pasión, descuide su vida personal. EDEN retrata la evolución del ‘French Touch’, movimiento que abarca una generación desde 1992 hasta la actualidad. Hoy en día sigue teniendo un gran éxito internacional gracias a músicos como Daft Punk, Dimitri from Paris, Cassius …

Edén, mas que un retrato del DJ, termina por ser, además de un análisis de la generación que representa, un documento. Un documento de la etapa de un joven que se extiende durante 20 años persiguiendo su sueño de ser un grande en su profesión y que, por unas razones u otras, se las ve y las desea para seguir adelante con ese sueño. En ese sentido, la extensión de metraje durante mas de dos horas pueden resultar pesadas al espectador, y mas aún, si este no entra en la tónica del relato (y que no es tan dinámico como lo puede parecer), y es la única verdadera lacra que encuentro a este film, pues 135 minutos resultan excesivos para contar una historia que, desde luego, podría haberse contado en menos tiempo…pero aún así, Edén, embauca. Embauca por que todo lo que se resulta creíble e incluso significativo para una generación que se siente perdida y confusa.

Edén no juzga a los personajes y es lo que convierte aún mas interesante a este relato, pues habría sido fácil mostrar ciertas redenciones o culpabilidades en el relato…y no lo hace. La película sigue de principio a fin al protagonista de la historia y, como tal, nos ponemos en su situación como si fuera nuestra propia vida la que se está mostrando (guardando las distancias, claro). El mundo de discotecas y de oropel que la película quiere mostrar resulta creíble y muy cercana, y ver cómo los estilos musicales van variando su forma resulta de lo mas interesante (en ese sentido, resulta excelente cuando ellos mismos hablan de David Guetta…), especialmente en los gustos de la gente. Por ello, hablaba del film como si de un documento se tratase (el momento de Showgirls es un auténtico puntazo), pues aunque nos narre la vida de Paul, su protagonista, el film termina siendo un retrato del mundo que le rodea (estén atentos a los cambios de estilo que van variando en el vestuario), tanto en su vertiente social como amorosa.

Quizá pone especial atención a los momentos musicales del film, mostrando las fiestas a las que asisten o a las que ellos mismos organizan, alargándose mas de la cuenta, pero no rompe, en absoluto, con el tono que quiere imprimir el film, dibujando una amalgama del estilo “Franch Couch” y de la música electrónica increíble (desde luego, los fanáticos de este estilo de música se sentirán como en un orgasmo, desde luego). Mención especial merecen sus actores, que están excelentes y muy creíbles en sus respectivos roles, aunque será su protagonista el que se lleve la palma al dibujar un personaje que, atención, pasan por el 20 años de su vida (en ese sentido, la caracterización del actor es magnífica), y lo retrata desde el punto de vista mas humano y normal posible.

Así, Edén es una cinta que consigue hipnotizar al espectador y, no a base de golpes de efecto ni de un ritmo dinámico, sino a base de mostrar un retrato de toda una generación que resulta creíble y muy apropiada en estos momentos. Mas que un repaso de la profesión de DJ, nos muestra la vida de unos jóvenes que tienen sueños y en el que estos te ahogan hasta un punto en el que ni siquiera tu, como persona, te centras en ti mismo…algo que en la sociedad actual pasa de forma constante. Lo dicho, bastante recomendable.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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