Julio Medem siempre me ha parecido uno de los directores mas interesantes que nos ha brindado el cine español, especialmente en una época que nuestro cine necesitaba un cambio de aires. Así, y aunque debutara en el largometraje con Martín (en 1988 y que no he tenido la oportunidad de visionar), fue con Vacas donde se concentraron las miradas de este cineasta en un film con un sello autoral muy marcado y de carácter hipnótico (sus imágenes, e historia, consiguen embaucar de forma pasmosa), a la que le seguiría una trayectoria magnífica que se completaría con la brillante La Ardilla Roja, la que es una de sus películas mas personales (a mi parecer) como es Tierra (y personalmente, su mejor película, aunque sin dudarlo, también una de las mas complejas de su trayectoria), su película mas popular y , no sin razón como es la bellísima Los amantes del círculo polar y la que es una de sus películas mas infravaloradas como es la magnífica Lucia y el sexo (que no estuvo exenta de polémica, desde luego). A partir de ésta última la carrera de Medem estuvo en el punto de mira, y tras realizar uno de los documentales mas fascinantes y mas interesantes que ha brindado nuestro país como es La pelota vasca, su director pareció haber perdido su sello con sus dos siguientes películas, Caótica Ana y Habitación en Roma, dos films que no he tenido la oportunidad de ver pero cuyas críticas de público y de crítica no tuvieron el respaldo de sus otras producciones ni de lejos. Ahora, con Ma ma, junto a Penélope Cruz, Julio Medem vuelve a estar en el punto de mira ¿conseguirá resucitar los viejos tiempos de gloria? En opinión de un servidor….no.

Magda (Penélope Cruz), una mujer que ante la tragedia reacciona sacando toda la vida que lleva dentro, desde lo imaginable a lo inimaginable. Ella y su entorno más íntimo viven insospechadas escenas de humor y delicada felicidad (sinopsis sacada de morena film, productora y distribuidora del film)

Durante la proyección de Ma ma había algo rondando por mi cabeza que no me lo podía sacar en mente en ningún momento, y esto es: la imposibilidad como espectador, de involucrarme o meterme, en la película. Es como si Medem intentara por todos sus medios volver a sus viejos tiempos, y en ciertos momentos, se agradece el intento, pero hay una confusión de tonalidades en el propio film que la perjudica mucho, sin que exista un equilibrio entre lo que nos está contando y lo que verdaderamente, nos quiere contar, y esto es, un cuento positivo sobre las adversidades que nos da la vida. Y creo que el mejor ejemplo que puedo poner sobre el choque de intenciones del film reside, precisamente, en la interpretación de Penélope Cruz: pese al trabajo magnífico de la actriz (aunque en mi opinión, ha tenido papeles mejores), la sensación que me transmite en todo momento es que la interpretación y las intenciones de la actriz van por un lado, y las intenciones del director y del resto de la obra van por otro. Cuando estos dos se fusionan es cuando el film funciona de maravilla y, no engaño, que nos recupera al mejor Julio Medem, pero en todo momento vi un choque de intenciones que me chirriaba bastante, y no creo que sea por la interpretación de Penélope Cruz, ni mucho menos (repito, ella está bastante bien), sino por un guión que no me creo…

No me creo por tantas razones que no podría ni nombrar: la tonalidad de cuento que quiere imprimir la cinta resulta lo mas acertado de su libreto que, cuando se vuelve mas íntima, es cuando mejor funciona (pues Medem, en este tipo de detalles, es un maestro, sin duda), pero a la hora de transmitir cierta realidad consigue otros momentos que, así de sencillo, son sonrojantes (ese final) por la forma en la que chirrían en el conjunto (la escena de la final de la Eurocopa me parece, en una palabra, ridícula, y ahí Penélope Cruz no puede estar mas vendida ante un instante, casi de vergüenza ajena), por no hablar de ciertos personajes que, fuera de su personaje principal (el mejor tratado…faltaría mas), o resultan desaprovechados (como es el caso de Luis Tosar, que pudo haberse aprovechado de manera increíble y se queda en la mera superficie) o resultan directamente inverosímiles (el personaje del doctor encarnado por Atsier Etxeandia es de traca… ¿de verdad un doctor de la sanidad pública se involucra tanto en una paciente? Incluso la sala en la que se proyectó se escuchó alguna carcajada de incredulidad ante ciertos actos que acomete este médico, como lo que ocurre en sus últimos minutos).

Al menos, como ya he dicho, se dejan atisbar elementos del mejor Medem cuando se centra en el retrato íntimo de su protagonista, a base de pequeños detalles, que podrán parecer insignificantes, pero cobran vida y alma. Acompañado de una buena fotografía (buen detalle cada vez que Magda se derrumba emocionalmente con la cámara derrumbándose) y una mas que correcta composición de Alberto Iglesias (aunque, no es una de las mejores colaboraciones con el director ni de lejos), el punto fuerte de la película reside en sus interpretaciones y es aquí donde Penélope Cruz vuelve a demostrar su versatilidad como actriz: dejando aparte la poca sintonía entre su interpretación y la tonalidad de la película (especialmente chocante en su primer tercio), la actriz se mete en la piel de su personaje con una facilidad pasmosa, y consigue conmover al público (aunque no me parece, ni de lejos, uno de sus mejores papeles). Luis Tosar vuelve a demostrar lo polifacético que resulta y sabe sacar milagros de un personaje que en su libreto resulta desaprovechado (se tira media película llorando el pobre…con eso digo todo). Y Asier Etxeandia tiene que lidiar con un personaje que, aunque muy agradecido, es muy difícil de creerse, y aunque le saque partido (creo que es uno de sus mejores papeles para el cine…que no teatro, donde arrasa el escenario en todas sus obras, sin mas), su guión impide que nos lo creamos (por no hablar de lo forzado y metido con calzador el hecho de que sea cantante…quizá sea para promover su obra El Intérprete, que no lo se, pero el por qué incluyen esas canciones, escapan a mi incomprensión).Me gustaría destacar la breve aparición de una encantadora Silvia Abascal, que sin mediar palabra, sabe comunicar con el gesto de forma sobrecogedora.

Resumiéndolo, Ma ma es una cinta irregular de un Julio Médem que parece que intenta desesperadamente recuperar tiempos pasados, pero el film es un continuo intento de quiero y no puedo, especialmente por un libreto que desaprovecha a sus personajes y en la que la tonalidad de la misma resulta confusa, como si sus elementos no encajaran en un todo, y con ciertos momentos que sacan a relucir la incredulidad del espectador (sigo recalcando…ese médico de la sanidad pública, repito, sanidad pública). Pese a todo, es un film esperanzador, y un completo homenaje a todas aquellas mujeres que han padecido semejante enfermedad (y a todos sus familiares)… a ellas va dedicada toda la película.

Nota Factoría del Cine: 4,5

Manu Monteagudo

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Julio Medem siempre me ha parecido uno de los directores mas interesantes que nos ha brindado el cine español, especialmente en una época que nuestro cine necesitaba un cambio de aires. Así, y aunque debutara en el largometraje con Martín (en 1988 y que no he tenido la oportunidad...