Diane Keaton y Morgan Freeman…creo que no hace falta decir mas para saber que si estos dos mitos de la pantalla comparten escena juntos, es que, como mínimo, tenemos una cinta de interpretaciones que, desde luego, no van a defraudar. De Morgan Freeman, qué decir… este hombre es capaz de leerte una enciclopedia o las páginas amarillas y hacer de ello algo fascinante, y ha sido capaz de tocar todos los palos ( de un esclavo en Tiempos de Gloria, a compañero de Robin Hood, a ser un preso de una de las películas mas representativas de la historia como es Cadena Perpetua, o ser testigo policial de uno de los casos criminales mas brutales realizados por el cine como es Seven, pasando a ser un héroe detective en El coleccionista de amantes o La hora de la araña, a ser el primer presidente afro americano de la historia que ha dado el cine con Deep Impact, o incluso se ha atrevido al papel de villano con El cazador de sueños…si hasta ha interpretado a Dios en Como Dios), y de Diane Keaton que ha sido una de las figuras cómicas mas encantadoras de su época, aunque es cierto que últimamente se ha ido encasillando en el mismo papel resultando en ocasiones algo cargante. En Ático sin ascensor, estos dos grandes del cine comparten escenas en una película amable, que es mejor de lo que uno podría esperar ¿las razones? A continuación….

Un largo fin de semana en la vida de una pareja mayor que intenta vender su apartamento de Brooklyn donde han vivido más de 40 años. Ruth (Diane Keaton) es una profesora retirada y Alex (Morgan Freeman) es artista. Ambos quieren mudarse a un nuevo apartamento y mientras esperan ofertas, recuerdan juntos los años vividos en su hogar.

Ático sin ascensor es una película amable desde el principio que intenta por todos los medios contentar a todo tipo de público, algo que no se sale fuera de la corriente en un film de estas características, pero es cierto que existe una diferencia con el resto de films de la misma índole, y esta es su discurso. Lo que puede parecer una cinta amable (que desde luego, lo es), en el fondo es el retrato de una sociedad devoradora, egoísta, y especialmente carnívora con los seres que no sean ellos mismos. Por eso, el enfoque de centrar la acción en esta pareja adulta que se ve conmovida por cómo el resto de los mortales aprovecha cada segundo para pisar el terreno de lo que puede ser su futuro, funciona. El componente humano que pretende transmitir la película se consigue gracias a un contraste bastante marcado y bien definido entre sus personajes centrales y una ciudad presa del miedo ante un improbable atentado promovido por los medios. En ese sentido, su crítica refleja muy bien las intenciones del film, consiguiendo lo que muchas películas no han conseguido por que, por encima de todo, lo hace de la maneras mas sencilla y honesta posible, y por eso, consigue que el espectador conecte con el film desde el primer instante.

Es cierto que sus flashbacks resultan metidos a calzador a mas no poder, pero tampoco chirrían tanto en el conjunto (aunque si en el ritmo interno del relato) gracias especialmente a las interpretaciones de Claire van der Boom (estupenda en todas sus escenas) y Korey Jackson, que mantienen intacta la química que mantienen en el presente su pareja protagonista (y eso es difícil de conseguir, aunque no lo parezca). Pero claro…donde estén Morgan Freeman y Diane Keaton, que se quite todo lo demás: lo que podría parecer un film en el que los actores podrían cobrar el cheque, sin mas, con personajes que pueden interpretar con los ojos vendados, su pareja protagonista aporta unos matices maravillosos a sus personajes que hacen que cobren vida en la pantalla y no se limitan a interpretarse a si mismos como harían algunos, sino que consiguen que este matrimonio se sienta real, fortalecido y con muchas fisuras y mucha ternura y cariño. Freeman consigue transmitir el cansancio de su edad y de la sociedad en la que vive a la perfección, y consigue transmitir todo a través de la mirada (atención a su silencio cuando le quieren comunicar una noticia sobre sus cuadros en una galería, o el mismo clímax final), y Keaton consigue su mejor interpretación en años (atención a su temperamento en la cena o cómo debe lidiar con los “probables” compradores de su hogar en una visita abierta).En ese sentido, las interpretaciones son la guinda del pastel de una producción estupenda.

Ático sin ascensor es así, un film agradable que tiene la ventaja de que tiene muy claro lo que quiere contar y cómo, y lo hace a base de honestidad, sencillez y muy buen hacer, tanto en su componente técnico (donde lo único que resaltaría sería la emotiva música de David Newman) como en su apartado interpretativo, donde desde luego, se da lo mejor de si. A veces, lo mas sencillo es lo que mejor funciona, y el componente humano que se respira en este film es muy destacable cuando el resto de producciones similares lo intentan y no se acercan ni por asomo. Un film que habla de nuestra sociedad, de sentirnos mejores personas y de disfrutar de la vida y de lo que queda con la mirada bien puesta, serena y tranquila, sin prisas…porque a veces, de tan rápido que hacemos que vaya todo, nos olvidamos de lo más importante en este mundo: vivir.

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Diane Keaton y Morgan Freeman…creo que no hace falta decir mas para saber que si estos dos mitos de la pantalla comparten escena juntos, es que, como mínimo, tenemos una cinta de interpretaciones que, desde luego, no van a defraudar. De Morgan Freeman, qué decir… este hombre es capaz...