Francois Girard no es que sea uno de esos director que se prodigue mucho…en su haber tiene (contando con la película que aquí vamos a comentar) 4 películas, y desde que realizara su primer film hasta este último, han pasado mas de 20 años. Desde que estrenara en 1993 Sinfonía en Soledad (y que no he tenido la ocasión de ver), su primera película, Girard tardó cinco años en entregarnos su segunda película, y desde luego, la mas conocida por todos, El Violín Rojo, una estupenda película que nos contaba la historia de un violín especial y que fue galardonado con un Oscar a la Mejor Banda Sonora de John Corigliano (no sin razón, pues era bellísima). Su siguiente película, casi pasada una década, Seda (Silk) resultó ser una cinta bastante irregular de ritmo perezoso que si destacaba por algo era por una esplendida fotografía, pues su historia no calaba en el espectador como debería haber ocurrido y eso que su premisa era bastante interesante). Ahora estrena nuevo film, El Coro, y sorprende que, viniendo de un director que no se ha decantado por premisas fáciles (sino mas bien al contrario), haya preferido narrarnos una historia de superación personal de las de toda la vida…aunque eso no signifique que el resultado sea malo, pues al final, todo esta muy bien medido para gustar al espectador.

Un niño huérfano de doce años de edad (Garret Wareing) es enviado a un internado musical por un mecenas anónimo. Nadie esperaba que este chico rebelde y solitario pudiera alcanzar los estándares requeridos para formar parte del Boy Choir, un grupo coral que viaja por todo el mundo y mantiene el prestigio de la escuela.

No os voy a mentir si os digo que durante los primeros compases de El Coro, la cinta me estaba dando una pereza realmente considerable…son incontables las veces que hemos visto relatos de la misma índole y, sinceramente, me apetecía bien poco presenciar de nuevo una de ellas, y es que El Coro no se sale de la tangente ni por asomo: un film creado para gustar al mayor abanico de espectadores posibles y de la que puedan salir contentos de haber presenciado un film bonito. El esquema de todas las película se vuelve a repetir aquí (incluso el “basado en hechos reales” del cual, no recuerdo si aparece pero no me extrañaría nada) y de ahí mi pereza considerable durante sus primeros minutos de estar visionado el mismo film de siempre, pero…¿acaso quiere decir esto que el film sea malo? En absoluto

¿Entonces por qué este cambio de opinión? Pues muy sencillo…la cinta está muy bien contada. Francois Girard sabe aprovechar su relato para crear una estructura clásica que funciona precisamente por eso, por hacerlo de la manera mas elegante posible y consigue que el espectador se involucre con la historia y con los personajes, pues, irremediablemente, se mete al espectador en el bolsillo con suma facilidad. Sabe del relato que tiene entre manos, y aprovecha ciertos momentos de delicadeza sonora para afianzarse del relato y asentarlo, y lo cierto es que, lo consigue. Entretiene y emociona y el espectador consigue involucrarse en esta historia que, es la misma de siempre, pero que consigue mantenerte en el asiento…y todo desde el punto de vista mas sencillo y básico: la elegancia.

También parte del hecho de que sus actores están francamente bien, desde su reparto joven hasta su reparto adulto: Garrett Wareing es la sorpresa del film, pues él debe soportar el relato sobre sus hombros, y esta joven promesa la sostiene de forma estupenda (por no hablar de cómo canta…si es que canta, que no lo sé, pero sé, desde luego, es él, resulta espectacular); Dustin Hoffman…pues creo que no hace falta decir lo bien que se mueve en este terreno esta máquina de la interpretación (aunque puede hacer este papel con los ojos cerrados, desde luego); Kathy Bates resulta estupenda y es un contrapunto cómico bastante agradable (y siempre es un placer verla en pantalla) ; Eddie Izzard me ha resultado irreconocible en este papel de profesor exigente (lo cual, quiere decir muchas cosas buenas de su interpretación); Debra Winger…la gran Debra Winger en un pequeño pero agradecido papel (desde luego, el cine la ha echado de menos); y un Josh Lucas (¿Qué fue de este actor?) que tiene que lidiar con el personaje mas desagradecido de todos (el padre del protagonista).

El Coro, es un film que, es cierto, no te engaña lo mas mínimo, y en ella te vas a encontrar la misma historia de siempre, sin que se salga ni una sola coma, pero con la ventaja de que está muy bien contada, con el tacto justo y necesario y con unas mas que correcta interpretaciones de todo su reparto. Por lo que resulta una recomendación para el gran público o para verla en familia muy acertada, ya que lo mas seguro es que todos salgan satisfechos de las salas, pues de vez en cuando, uno tiene ganas de presenciar un relato bonito, y El Coro desde luego, lo es.

Nota Factoría del Cine: 5

Manu Monteagudo

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Francois Girard no es que sea uno de esos director que se prodigue mucho…en su haber tiene (contando con la película que aquí vamos a comentar) 4 películas, y desde que realizara su primer film hasta este último, han pasado mas de 20 años. Desde que estrenara en 1993...