Bernie, según lo que leo, es un producción de 2011…y vosotros os estaréis preguntando, ¿cómo? Pues sí, la última película de Richard Linklater que llega a nuestras pantallas, data de hace 4 años, tiempo para que se hayan estrenado dos films del mismo director, tan reconocidos como Antes del Anochecer (que, ¿concluía? Una trilogía, sencillamente, magistral) y Boyhood (su film, hasta ahora mas premiado). El porqué de tal retraso escapa a mi comprensión, sinceramente, aunque también ha de decirse que este cineasta nunca se ha declinado por proyectos fáciles y, desde luego, esta cinta que aquí ocupa tampoco lo es. Muchos quizás vean en el cartel, que el producto, al estar protagonizado por Jack Black, sea una comedieta del montón que haga reír a un público poco exigente y, afortunadamente, no es así…para nada. Y os doy una buena noticia a los detractores de Jack Black: se trata sin duda de la mejor interpretación de su carrera con un papel que le viene perfecto, prueba de ello es que estuvo nominado a los Globos de Oro, con las cualidades necesarias para que lo interprete a la perfección…y así es.

Bernie Tiede (Jack Black) es un empresario de pompas fúnebres, que se enorgullece de su trabajo y es un cantante de Gospel muy pasional. A través de una serie de entrevistas con la gente del pueblo, mezcladas con recuerdos en forma de flashback. La película sigue a Bernie hasta su viaje a Carthage, Texas. Allí descubre que las ancianas lo adoran, en especial Marjorie Nugent (Shirley MacLaine), una adinerada viuda que se convertirá en su inseparable compañera. En unas costosas vacaciones, la rutina diaria puede ser una aventura junto a la cambiante Marjorie, tan agria y posesiva a veces, como tierna y dulces otras. Bernie deberá apañárselas para aprender a manejarla si quiere poder aguantar su ritmo.

Durante el visionado de Bernie me estuve preguntando cómo Linklater conseguía mantener al espectador ante un relato que pudo ser de lo mas folletinesco…el tono que imprime el director a la cinta es, sin dudarlo, lo mas destacado de ella, pues consigue una sátira y una fábula perfecta de la condición humana que funciona en todos sus ámbitos: como comedia negra no tiene precio, como análisis de la sociedad es impagable, como documento real es atípico y muy bien detallado, y como relato ficcionado es estupendo. El ritmo del relato nunca baja la guardia porque el cineasta imprime a la cinta de unas entrevistas continuas a todos los que vivieron tales sucesos (algunos de estos personajes se interpretan a si mismos), a la vez que, en sus opiniones vertidas, nos muestra la versión que su director, hace de la historia ante semejantes confesiones, casi caricaturizando a sus personajes, y funcionando así como sátira social y como comedia incisiva, con los elementos justos.

Un guión que sabe desarrollar a sus personajes perfectamente arrastrándolos hacia extremos sin caer en la brocha gorda, y es ahí donde radica la gran ventaja de su libreto. Una historia real vertida sobre las opiniones de sus habitantes que han vivido semejante acontecimiento y de la que el chismorreo es detonante de la fábrica de historias. Todo a través de capítulos (desternillante el episodio de “¿Bernie era gay?”) que nos van guiando poco a poco a entender (o no) a sus personajes. Personajes que están perfectamente interpretados por un trío protagonista excelente: Jack Black consigue la que es, con toda la probabilidad, la mejor interpretación de su carrera y su personaje, lo dibuja a la perfección por el tono que Linklater imprime al film (caricaturizado pero sin ser excesivo, y aquí Black está mas contenido y acertado que nunca en su dibujo del personaje); Shirley Mcleane está divertidísima, con un papel de viuda malvada que es puro cliché y que funciona como tal ante lo que la gente opina de ella (atención a cuando mastica en un restaurante); y Mathew McConauguey esta fantástico en el papel del fiscal del pueblo y el tercio final se lo come el solito con su maravillosa interpretación (atención a su ruleta de narcotraficantes).

Es comprensible que muchos espectadores no conecten con este relato, pues se trata de una historia real narrado como si de una fábula se tratara (por cierto, la escena del “accidente” de tráfico en un instituto no puede ser mas brillante), pero siendo a la vez una sátira de la condición humana y de sus emociones que funciona por el equilibrio de su director para que lo que esté contando, no resulta lo suficientemente excesivo en su caricatura. Una rareza digna de descubrir en la que Richard Linklater sigue ofreciéndonos relatos fuera de la común y de la que ha sacado partido de un caso real de manera excelente cuando pudo haber caído en un tono folletinesco que, por fortuna, no lo hace en ningún instante. Consigue siempre una sonrisa pícara en el espectador durante todo su recorrido, manteniendo la atención del relato en todo momento y con unas interpretaciones la mar de destacables. Lo dicho, una recomendación mas que merecida.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

JFPCríticasBernie,comedia,Críticas,Jack Black
Bernie, según lo que leo, es un producción de 2011…y vosotros os estaréis preguntando, ¿cómo? Pues sí, la última película de Richard Linklater que llega a nuestras pantallas, data de hace 4 años, tiempo para que se hayan estrenado dos films del mismo director, tan reconocidos como Antes del...