Blind supone el debut en el largometraje del director Eskil Vogt, y conocía de su existencia por una recepción crítica muy entusiasta que la valoraban como una de las opera prima mas satisfactorias de los últimos años, además de alzarse el premio a Mejor Guión en el Festival de Sundance, Mejor Largometraje en el Festival de Estambul y 4 premios mas en la Academia del Cine Noruego (es lo que tiene estar en su propia casa). Ahí, que mis expectativas, sin ser muy elevadas, si que tenía en mente algo que al menos perdurara en mi memoria durante algún tiempo…y una vez vista, lo cierto es que comprendo el revuelo de una cinta cuya mejor baza es su propuesta narrativa que escenifica lo que viene siendo un guión de manera bastante original y muy curiosa, aunque también pudieron pulirse ciertos apartados.

Desde que se ha vuelto ciega, Ingrid (Ellen Dorrit Petersen) vive encerrada en ella misma. Ocupa sus días escuchando los sonidos del mundo exterior que le llegan de la ventana de su apartamento. Inmersa en sus pensamientos y sus recuerdos, abre los ojos a su mundo interior, en el que ve multitud de deseos reprimidos, tras lo que inicia una recomposición literaria (a falta de ser literal) de su vida, en la que redistribuye los papeles, empezando por el de su “aburridísimo” marido, Morten (Henrik Rafaelsen), que bien podría, a fin de cuentas, tener una aventura extramatrimonial, que ella imagina a partir de fragmentos sonoros…

La manera de Eskil Vogt de jugar con el espectador ante el relato que nos está mostrando no ha podido ser mas acertada, pues el punto de visto que adquiere la historia no podía ser en sí, mas original, y el público no para de preguntarse si lo que está viendo es fruto de la imaginación u obsesión de la protagonista, o lo que está viviendo es una realidad ficcionada, pero realidad al fin y al cabo (aunque deja clara las vertientes que quiere utilizar, pero repito, las sabe integrar muy bien). Un ejercicio en si mismo de guión que, narrativamente, funciona maravillosamente a través de un montaje esplendido y en la que pudo ser un caos narrativo y que por suerte, no lo es por que Eskil Vogt tiene las cosas claras. En ese sentido, lo mas positivo de Blind es su propia propuesta en si misma, que adquiere un cariz casi mágico que es una ventaja en si misma por cómo han llevado a cabo de forma narrativa un guión bastante difícil a la hora de trasladarlo a imágenes.

El problema que le veo al film es que se queda ahí, en su propuesta, y aún profundizando en sus personajes, no termino de conectar con el drama que sufren los mismos. Y esto es debido a una frialdad en los mismos que, en cierta manera se agradece por no ser compasivo con ninguno de ellos, pero del que el espectador nunca toma partido. El mejor ejemplo es su protagonista, encerrada en si misma por su propia voluntad, y que juega con el destino de varios personajes a su antojo y disfrutando de sus desgracias. Como metáfora del ser creativo, desde luego, me parece elogiable, pero emocionalmente, su personaje resulta esquivo, y aún siendo el personaje, sin dudarlo un instante, mas interesante de toda la historia, el espectador no toma partido por sus actos. Y sus personajes secundarios, aún estando perfilados, se quedan en apuntes que, desde luego, los dibujan bien, pero del que su guionista los trata como meros juguetes a los que puede manejar a su antojo (algo premeditado). Lo que quiero decir es que en ningún momento sentí el drama o incluso la tensión por lo que va a suceder por la falta de intensidad de la propia película, aunque ella sea muy consciente de esto, pero aún de todas formas, mi sensación es que ante tal premisa se pudo jugar de forma mas intensa y se queda a punto de cocer.

Pese a todo, un debut muy prometedor, ya solo por el hecho de mostrarnos el origen de una base creativa que, desde luego, es sugerente y muy perturbadora por momentos. Acompañado de un elenco de actores excepcionales (con especial atención a una inmaculada Ellen Dorrit Petersen, lo mejor de la función sin duda, y un acierto de casting absoluto), Blind deja un poso extraño en el espectador que, sin duda, dará que hablar entre el público creando un debate bastante interesante. Y es ahí donde veo que radica su único error: está tan centrada en su propuesta y premisa que la intensidad de la que pudo hacer gala el relato se desvanece a cambio de las ideas que ofrece el film. Es un sacrificio potente y muy valido, ojo, pero durante su visionado me daba la sensación de que podía haber llegado mas lejos en su intensidad y en su juego de identidades y personajes. Todo lo deja en la mera sugerencia, lo cual resta rotundidad a una obra que lo pedía a gritos, pero de todas maneras, resulta una de las propuestas mas interesantes que os podréis encontrar durante este mes en las pantallas.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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