Mi primera toma de contacto con el director de cine Fatih Akin fue en el año 2007 con la película Al otro lado, una cinta que pasó sin pena ni gloria por nuestras carteleras y que, en opinión de un servidor, fue de una de las mejores películas de aquel año por un discurso maravilloso que hablaba del entendimiento entre las personas y que sobrecogía al espectador ante un relato emotivo y precioso como pocos. Ahora, nos llega su última película a nuestras pantallas, El padre (The Cut), cuyo paseo por Cannes se ha saldado con un fracaso bastante unánime en cuanto a recepción crítica se refiere (aunque Martin Scosese ha soltado elogios del film), y una vez vista la película puedo llegar a entender la razón de por qué la prensa se ha cebado con ella, aunque no comparto en absoluto el hundir al film en la mediocridad…pues, desde luego, estamos hablando de una buena película, rodada con corazón y ganas, que cuando quiere sobrecogerte lo consigue con facilidad, aunque también, habría metido tijera por muchas partes en un metraje que se extiende hasta la médula.

Mardin, Turquía, año 1915. La policía arresta a todos los hombres armenios de la ciudad. Entre ellos está el joven herrero Nazaret Manoogian (Tahar Rahim), al que separan de su familia. Años después de haber sobrevivido a los horrores del genocidio, se entera por casualidad de que sus dos hijas siguen vivas. Se obsesiona con la idea de encontrarlas y empieza a seguirles la pista. Su búsqueda le llevará desde el desierto de Mesopotamia, pasando por La Habana, hasta las desiertas praderas de Dakota del Norte. Durante su odisea conoce a gente muy diferente , a personas de buen corazón, auténticos ángeles, y a otras que son el diablo en persona.

Durante la primera hora de El Padre, mis ojos no podían despegarse de la pantalla. Fatih Akin mantiene un pulso durante su primera mitad, verdaderamente elogiosa, y coge al espectador de los mismísimos para meternos en este relato de auténtica supervivencia y perseverancia. La cámara sigue en todo momento al personaje de Nazaret y somos testigos de la horrible travesía que, a la fuerza, debe tomar para recuperar lo que le quedaba de su antigua vida. Y en ese sentido, el director, lo que ofrece es una sucesión de set pieces a cada cual mas destacable donde la tensión, el drama y el suspense se dan de la mano con una precisión y claridad que nos deja pegados a la butaca. Desde esos primeros meses de trabajo (atención a la cruda escena de la violación, o la aparición de un niño en mitad de la noche buscando alimento y refugio), pasando por la disolución de su grupo (en una de las escenas mas impactantes que he podido ver este año), hasta la búsqueda de su familia en su antiguo hogar (en una escena que pone los vellos de punta), el film apenas da descanso en este viaje que, repito, te deja clavado en la butaca por su especial crudeza, aún siendo un film que se le podrá tildar de blando por ser directo, pero creo que ahí radica su mayor acierto, sinceramente.

Hay un momento en el film donde observamos a un pueblo visionado The Kid, de Charles Chaplin…y creo que no hay mejor manera de reflejar todo el conflicto que quiere transmitir el film…un mundo de guerras, apesadumbrado, y dolorido, estalla de risas por el amor y el cariño que transmite un clásico del cine y que, a día de hoy, refleja mejor que nadie, el mundo en el que vivimos…y aun así, no aprendemos a ser mejores personas. Este momento en la cinta refleja tan bien el sentimiento del cine de Chaplin, que solo cabe emocionarse con algo tan sencillo como es la proyección de una película que es universal en todos lo sentidos (como casi todo el cine de este genio). Quería mencionarlo precisamente, porque el momento en el que vivimos actual, que sigamos igual o peor, refleja mucho el desconocimiento de la cultura por parte de muchos grupos (radicales o no) que no entienden de amor o tolerancia…y que sea un cineasta como Charles Chaplin quien lo haya reflejado mejor que nadie dice mucho de las intenciones de su director Fatih Akin.

El problema más evidente es que la travesía, una vez que el personaje de Nazareth, debe atravesar el continente, se alarga de forma imperiosa hasta un punto que llega a cansar. Y en lo que antes éramos testigos de un relato de supervivencia (que, desde luego, es cuando mejor funciona), el film se convierte en un relato de un padre en busca de sus hijas sin la intensidad que el director nos había deleitado previamente, de forma que, parece que nunca acaba, pues no solo acabamos en un destino, sino que se mueve por muchos, y la sensación de que el relato se extiende más de la cuenta se apodera del film de forma que no hay vuelta atrás. Siempre hay una traba que impide al protagonista encontrar a sus hijas, y llega un momento donde incluso el espectador, se ríe involuntariamente ante lo forzoso que resulta la forma de estirar esta historia. Pese a todo, toda esta parte tiene interés, desde luego, y queremos saber cómo concluirá la historia, aunque pese a ello, tengamos que pasar por muchas fases (lo cual, no es que reste eficacia…es que el espectador está cansado de ver como al protagonista, por antojo de sus guionistas, le ponen problemas de forma continua).

Afortunadamente tenemos en todo momento una interpretación de Tahar Rahim excelente que tiene la difícil tarea de acompañarnos en todo el relato de forma prácticamente muda, lo cual hace más meritorio que veamos sus sentimientos a través de su cuerpo y gestos durante, prácticamente toda la película (sobrecogedor en su escena final, que, por supuesto, no desvelaré). Con un magnífico trabajo de fotografía de Rainer Klaussman (aprovecha cada paisaje de forma estupenda, y en su primera parte, incluso de forma espectacular) y una banda sonora de lo mas ecléctica de Alexander Hacke (resulta extraña aunque bastante interesante la mezcla de sonoridades modernas que integra), El Padre (The Cut) es un film ciertamente recomendable, con el único inconveniente de que estira el relato hasta un límite que incluso resulta cansino, pero al menos durante su primera parte nos ha mantenido atrapados en un relato de supervivencia verdaderamente notable. Fatih Akin, aunque no haya conseguido los mismos resultados que en obras previas, consigue otro film en su filmografía bastante ambicioso que en su ambición por abarcar tanto , se termina ahogando, pero que deja escenas para el recuerdo por su intensidad y por su sencillez. Hay un momento en el film donde observamos a un pueblo visionado The Kid, de Charles Chaplin…y creo que no hay mejor manera de reflejar todo el conflicto que quiere transmitir el film…un mundo de guerras, apesadumbrado, y dolorido, estalla de risas por el amor y el cariño que transmite un clásico del cine y que, a día de hoy, refleja mejor que nadie, el mundo en el que vivimos…y aun así, no aprendemos a ser mejores personas.

Nota Factoría del Cine: 5.

Manu Monteagudo

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Mi primera toma de contacto con el director de cine Fatih Akin fue en el año 2007 con la película Al otro lado, una cinta que pasó sin pena ni gloria por nuestras carteleras y que, en opinión de un servidor, fue de una de las mejores películas de...