Melissa McCarthy se ha convertido de la noche a la mañana en la nueva musa de la comedia americana. Esta actriz, que ha aparecido en un buen puñado de películas (Todos la querían muerta, en la serie Las chicas Gilmore, The Nines, Como la vida misma), vio como su reputación creció de la noche a la mañana con la película La boda de mi mejor amiga, una de las comedias más exitosas (e irreverentes, todo hay que decirlo) de aquel año (2011), en la que todos pusieron el punto de mira en esta actriz que, sin ir mas lejos, estuvo incluso nominada al Oscar en el apartado de Mejor Actriz Secundaria. Ahora quedaba por ver si esta actriz podía llevar un proyecto a sus espaldas como protagonista, y dese luego, tras los éxitos taquilleros de Cuerpos Especiales (con Sandra Bullock, eso si), Por la cara, y Tammy, se puede decir que sí. Ahora, su última película, Espías confirma la teoría de que esta actriz es sinónimo de éxito de taquilla, pues ha sido un auténtico bombazo en Estados Unidos, y una vez vista, lo cierto, es que se comprende el éxito del film, pues estamos ante un entretenimiento estupendo y una comedia la mar de efectiva.

Susan Cooper (Melissa McCarthy) es una analista de la CIA, sin pretensiones y amarrada a un escritorio, además de la heroína olvidada de las misiones más peligrosas de la Agencia. Pero cuando su compañero (Jude Law) desaparece del mapa y otro agente importante (Jason Statham) está en peligro, se presenta voluntaria para infiltrarse, con el máximo secreto, en el mundo de un mortífero traficante de armas y evitar así un desastre mundial.

Espías es un lucimiento total para Melissa McCarthy. No puede sentirse mas cómoda con este papel por que, sin duda, ésta es su película, algo que aprovecha su director, Paul Feig ( el que fue el director de La boda de mi mejor amiga), y aunque al principio resulta un poco cargante en sus bromas y chistes, ella sabe perfectamente que sin sus compañeros, ella no puede resistir de la misma forma con todo el peso del film, y consigue una química con todos los secundarios maravillosa, de ahí, que cuando aparecen los personajes de Jude Law, Rose Byrne y Jason Statham compartiendo escenas con ella, el film crece como la espuma. Del primero, por que aprovecha una ocasión única de ser el James Bond que nunca fue (aunque su primera escena es la primera carcajada que sonará en la platea, creedme),de la segunda por que crea un personaje desternillante y una parodia de la femme fattale sin caer en la evidencia (con la obsesión por su “elegancia” casi de choni) y del tercero por que es sin duda el personaje estrella del film, pues roba todas las risas del público (nunca habíamos visto a Jason Statham tan divertido, y en cada aparición suya las carcajadas son generales). La química que McCarthy mantiene con estos tres secundarios de lujo (especialmente con Rose Byrne, pues la relación entre estos dos personajes es encantadora de lo grotesca e irreverente que es) es lo que mantiene el film a flote en todo momento.

Y aún teniendo a estos actores (y a muchos mas que están estupendos como un divertido Bobby Carnavale) el film funciona como entretenimiento e incluso como homenaje. El film es una suerte de parodia a todos los films de James Bond, y como tal funciona, aunando todos los requisitos para ser una película de espías como tal, con todos los tópicos de este tipo de films (solo que dando una vuelta de tuerca en muchos aspectos), donde tenemos viajes alrededor del mundo, estampas lujosas, unos títulos de crédito que son puro 007 (incluida la estupenda canción) e incluso una banda sonora de Theodore Shapiro que me ha resultado fantástica al tomarse en serio su trabajo como homenaje (parece una banda sonora de James Bond sin ir mas lejos, incluidos temas románticos). Además, afortunadamente, el film mejora cuanto mas avanza (también debido a que la relación entre los personajes está mas sujeta y sólida), pues lo que en un principio parecen chascarrillos donde unos funcionan mejor y otros peor (sobre todo por que a Melissa McCarthy se la nota mas cómoda a medida que avanza el film, y al principio es ella la que debe sostener el peso del relato), finalmente la balanza se inclina por el puro desprejuiciamiento, con unos personajes desternillantes, y con un ritmo en la comedia y en la acción que fluye mas rápido y con mas gracia a medida que avanza.

Con unas escenas de acción que, en alguna otra ocasión no tiene nada que envidiar a cualquier película del género (estupenda esa pelea en la cocina, o esa divertida persecución en moto), Espías no engaña. Es un entretenimiento que hace que pases dos horas de lo mas distraídas plagada de risas y con unos actores que, lo mejor que han podido hacer, es saber el film en el que están, por lo que el cachondeo y las ganas de pasárselo estupendamente se ven reflejados en la pantalla y se contagia. Sinceramente, no me esperaba mucho de esta producción, y al final me he llevado una sorpresa que ha conseguido su objetivo de alegrarme el día con una comedia de acción irreverente, divertida y cuyos golpes de humor se suceden con bastante efectividad gracias al buen hacer de sus actores, que están estupendos y muy cómodos con sus respectivos roles. Un entretenimiento de dos horas la mar de divertido.

Nota Factoría del Cine: 5,5.

Manu Monteagudo

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