Resulta extraño cómo el cine galo llega a nuestras pantallas dependiendo, primordialmente, de los gustos del público en nuestro país. Es lógico que tras el impresionante éxito de Intocable, la comedia francesa sea la que plague nuestras pantallas cuando queremos ver cine francés (aunque todo hay que decirlo, los dramas también funcionan, aunque en menor medida), pero me resulta bastante insultante que en otros género, como es el terror o el fantástico (que en los últimos años ha sido bastante puntero mundialmente), se haya ignorado cualquier tipo de distribución aquí (porque no comprendo cómo películas como Frontieres, Martyrs, A’Linterieur hayan sido completos fenómenos allá dónde se han mostrado, y aquí no hemos visto ni huella de estas películas). Pero no me voy a ir por los cerros…la comedia francesa vive un estado pleno de éxito, donde la mayor parte de sus producciones, se saldan con buenos resultados en cuanto a que crítica y público se dan de la mano, y No Molestar, otra comedia francesa de enredo, y de la que os hablaré ahora, sigue por la misma linea, sin que haya nada de malo en ello.

A Michel, un entusiasta del jazz, le basta encontrar un álbum raro para ponerse a escucharlo tranquilamente sentado en su salón. Pero el mundo entero parece tener otros planes para él: su esposa quiere hablarle, su hijo aparece de improviso, su vecino llama a la puerta, incluso su amante requiere su atención. Manipulador y mentiroso, Michel está desesperado por obtener algo de paz, pero hará falta mucha energía para que esa dulce mañana no se transforme en una verdadera pesadilla.

Si uno lee la sinopsis de No Molestar puede predecir fácilmente, que la comedia estalla en su propia premisa, y es precisamente ahí donde radica el mayor acierto de la cinta. Tiene tan claras sus intenciones que no decepciona en absoluto, y su premisa se consigue aprovechar de buena manera para que la comedia esté servida en bandeja de plata. En ese sentido, no pretende ser más que un pasatiempo ligero, divertido honesto y sin pretensiones, y como película que busca eso, funciona con la precisión de un reloj suizo, gracias a un ritmo muy sólido que en ni un solo instante decae. Describe a sus personajes estupendamente para que su humor salga a la luz con una facilidad pasmosa, y es así, con los elementos justos, el hecho de que la película funcione tan bien. Va directa al grano, no se complica innecesariamente y consigue que pases un rato divertido, sin que el relato se termine desmoronando o complicando mas de la cuenta. Sabe crear el enredo con eficacia y buen hacer, sin resultar estrambótico, y se agradece sobremanera.

También el mayor merito recae en la interpretación de un Christian Clavier que está excelente, y fíjense que no es mucha la simpatía que guardo hacia este actor, pero he de reconocer que aquí aguanta el tipo ante un personaje que lo tenía muy fácil para caer en la sobreactuación e histrionismo y consigue la simpatía del público gracias a una naturalidad que beneficia al film sobremanera, en especial a la hora de mantener la comedia en el diálogo (las conversaciones con el vecino no tienen desperdicio). El resto del reparto están en sus respectivos roles con mucha efectividad, donde cabría destacar la presencia de una divertida (como siempre, vaya) Rossy Desalma, que arrancará alguna que otra carcajada en la platea, pero repito…es Christian Clavier el que sostiene la película sobre sus hombros, y el actor sabe manejar a un personaje que no es para nada fácil.

Y lo cierto es que poco más podría añadir a una película que sabe en todo momento a qué público va dirigido, con una premisa que funciona como un tiro, gracias a una cadena de acontecimientos que suceden in parangón, pero sin resultar excesiva, lo cual tiene mérito (y con unos diez minutos finales mucho mejor de lo esperado, créanme). No molestar, es así, otro gran acierto del cine galo que vuelve a brindarnos una comedia muy efectiva, que conseguirá que el espectador suelte unas cuantas carcajadas, que con los mínimos elementos, sabe hacer reír…y con una premisa muy sencilla, que por eso mismo, hace que aflore la comedia. No pidáis mas a una film que no pretende ser otra cosa.

Nota Factoría del Cine: 6,5

Manu Monteagudo

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