Tras obtener el Premio de la Crítica en el Festival de San Sebastián, llega a nuestras pantallas Phoenix, una cinta alemana que nos cuenta desde una perspectiva bastante diferente (y original) el tema de posguerra en Alemania. Últimamente parece que está vigente este tema, como bien nos recordó hace pocos meses otro título de la misma nacionalidad, La conspiración del silencio (una cinta la mar de correcta y bastante entretenida), pero la cinta de la que voy a hablaros juega en otra liga al apostar por una historia diferente y, por qué no decirlo, arriesgada. Los creadores de este film consiguen hablar de una etapa a través de los ojos de una mujer que, debido a circunstancias personales, debe volver a retomar su vida….y la apuesta de su director al trasladar esta historia a la pantalla sin que su equilibrio se le escape de las manos, merece desde luego una recomendación.

Junio de 1945. Nelly, una superviviente de Auschwitz, regresa a su Berlín natal gravemente herida, con la cara destrozada, acompañada por Lene, de la Agencia Judía y amiga suya antes de la guerra.Poco tiempo después de pasar por una traumática operación de reconstrucción facial y a pesar de las advertencias de su amiga, Nelly se empeña en buscar a su marido Johnny, el amor de su vida.Toda la familia de Nelly ha muerto en el Holocausto y Johnny está convencido de que su mujer tampoco sobrevivió. Nelly consigue encontrarle, pero Johnny no la reconoce. Solo ve a una mujer que le recuerda a su esposa.Nelly quiere descubrir a toda costa si Johnny la amó realmente y si la traicionó, por lo que acepta hacerse pasar por sí misma.

El gran mérito de una película como Phoenix es que nunca reniega de un discurso perfectamente tratado, sin que te lo muestren explícitamente a la cara. El estudiadísimo guión sabe encajar la memoria histórica con una historia de amor con ecos de intriga y suspense sin que en ni un solo instante se le escape de las manos. De ahí que no hay mejor manera que encajar esta historia de superación a través de los ojos de una mujer cuyo rostro le ha sido arrebatado, pero cuyos ojos, siendo los mismos, no ven de la misma manera a sus allegados, por mucho esfuerzos que ella misma intente poner…un símil del país que, desde luego, funciona de maravilla en su guión. Y parte del merito cabe encontrarlo en un director que, desde luego, tiene las cosas claras, y aunque el ritmo por momentos se estanque en determinadas ocasiones (se queda en el mismo sitio durante un buen tramo de película), el difícil equilibrio que mantiene el director es digno de alabanza y mas cuando su resolución no podía ser mas brillante (un clímax perfecto, y una de las mejores escenas que encontraremos este año)…y creedme que fácil, no lo tiene.

Pero sin duda quien se llevará, merecidamente, todos los elogios es el INMENSO trabajo interpretativo que realiza Nina Hoss. No es que la actriz se muestra convincente en todo momento…es que ella ES Nelly: no hay momento en la película en la que veamos a una actriz interpretando a un papel, sino que la comunión es tal con el personaje que es casi imposible separarlas. El complejo trabajo de la actriz está resuelto de manera tan brillante que no hay momento donde la intérprete baje la retaguardia, y ofrece un recital interpretativo diga de todas las alabanzas y premios que se presten (sobre todo por lo bien que maneja el desarrollo del mismo, sin que resulta nada forzado o fuera de lugar o chocante).Desde luego, los actores que la secundan (porque digámoslo así, esta es la película de Nina Hoss) ejecutan un trabajo de lo más convincente, pero como toda la película gira alrededor de este personaje, siendo la cámara la que capta la atención de Nelly, que el espectador siempre está absorto ante el impecable trabajo de esta actriz.

Con un diseño de producción sencillo pero eficaz (una ciudad de Berlin en ruinas) y una fotografía estupenda (sobre todo cuando entramos en el club Phoneix), Phoenix es así un film que habla de la posguerra desde un punto de vista diferente y arriesgado, pero no por ello menos impactante. Su demoledor mensaje funciona igual de bien que muchas otras películas que pretenden contarte lo mismo de forma explicita, cosa que Phoenix no hace en ningún momento, y aún así, funciona igual o mejor que otras que pretenden decir lo mismo y no se acercan ni por asomo. Un retrato de la Alemania de la posguerra vista a través de los ojos de una mujer desfigurada por dentro que poco a poco se recompone y cuya realidad empieza a vislumbrar con mas claridad…lo dicho una película estupenda, que, aun siendo densa en algunos tramos, consigue su objetivo con creces.

Nota Factoría del Cine: 7.

Manu Monteagudo

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