Son of a Gun supone el debut en el largometraje de Julius Avery, un director australiano, ya experimentado en el cortometraje que aquí ha decidido dar su primer paso. Y desde luego se ha codeado con un equipo bastante interesante, y contando en su reparto a un reclamo principal tan potente como es Ewan McGregor (bueno, hace bastante tiempo que no cosecha un gran éxito, pero ya quisieran muchos directores contar con el en su ópera prima). Lo cierto, y ya pasando a otro tema, que últimamente lleguen a España películas de difícil distribución comercial (aunque también es cierto, que debido a la competencia, los cines donde se exhibe son exiguos) no hace mas que alegrarme para que así el espectador pueda visionar cintas que, hasta hace bien poco, eran impensables ver en nuestras carteleras. Pues contando con un pequeño presupuesto, el debut de un director australiano, con apenas reclamo comercial (salvo el señor McGregor), hacía presagiar un director a DVD que, por fortuna, no ha ocurrido, y que podremos ver en las pantallas.

Encerrado por un delito menor, el joven JR (Brenton Thwaites) aprenderá rápidamente las duras realidades de la vida en prisión, y que para sobrevivir dentro hay que buscar protección. Pronto se encontrará bajo la atenta mirada del criminal más famoso de Australia, Brendan Lynch (Ewan McGregor), pero ese amparo tiene un precio. Lynch y su equipo tienen planes para su joven protegido: tras salir JR en libertad, deberá a Lynch con su plan de fuga. Poco a poco se verá envuelto en una red criminal y cuando las cosas comienzan a ir mal JR se encontrará en una encrucijada cuestionándose en quién puede o no confiar.

El mejor halago que le puedo hacer a Son of a Gun es que es entretenida de principio a fin. Su director sabe mantener al espectador mirando a la pantalla en todo momento, debido a un ritmo que no deja respiro al espectador. Y no es que no deje respiro…es que la sensación que da Son of a Gun es que son muchas películas en una: cuando parece que asistiremos a un relato carcelario, cambio de rumbo para asistir a otro de un rescate, y vuelve a cambiar de rumbo para asistir a otro de robos y cambia de rumbo…así sucesivamente. No es que confunda al espectador (es mas, lo bueno de la misma es que narrativamente funciona muy bien), es que pretende abarcar mucho, pero al final…aprieta poco. Sus pretensiones (que no son muchas aunque parezca lo contrario) sufren una especie de ahogo al desubicar el foco de la historia, que va variando de forma constante para plantear un nuevo conflicto que atañe a los protagonistas de forma casi continua…y por acumulación termina cansando un poco (que no aburriendo, ojo), sobre todo, porque de esta manera parece mucho más larga de lo que verdaderamente es (108 minutos).

Pero esto es achacable a un guión que pretende acumular demasiadas cosas, por que lo que es el trabajo de su director, consigue que, mientras la ves, se te pase por alto la sucesión de acontecimientos, dejándote llevar con gran acierto e interés, especialmente porque mantiene una puesta en escena sobria muy efectiva que hace que su ritmo se mantenga de manera sólida (y que, por cierto, cabe destacar una persecución automovilística espléndidamente rodada por su claridad y precisión). Algo a lo que también hay que achacarle a los actores, pues Ewan McGregor está estupendo en su papel y disfruta como un enano interpretando a un criminal (y su instantes de humor negro están bien sazonadas) como también lo está una estupenda Alicia Vikander en el papel mas tópico de todos (el amor del protagonista), pero del que sale bastante airosa…por desgracia, y aquí sí, creo que la mayor lacra de la película reside en el poco carisma que transmite Brenton Thwaites en el papel principal, dejando lucir su cara y cuerpo bonito pero sin cambiar ni un ápice de registro en casi toda la película, y es una pena, porque con un actor mas entregado a la causa de su papel la película habría ganado enteros.

Con pequeños detalles que la hacen mas interesante (ese retrato de la Australia profunda, como ese “yonki” traficante de armas), Son of a Gun muestra sus cartas a medida que va avanzando la película: lo que en un principio parece una película con unas pretensiones serias, va despojándose poco a poco de las mismas para ser un entretenimiento efectivo y sencillo (por mucho que la historia no pare de dar vueltas) cuyas ambiciones…son pocas. En ese sentido, termina siendo honesta, pues no hubo una sola vez que mirara el reloj, y aunque, desde luego, pudo estar mejor, resulta un debut bastante interesante cuyo director puede deparar en el futuro proyectos a tener en cuenta. Dicho queda.

Nota Factoría del Cine: 6.

Manu Monteagudo

JFPCríticasCríticas,Ewan McGregor,Son of a gun
Son of a Gun supone el debut en el largometraje de Julius Avery, un director australiano, ya experimentado en el cortometraje que aquí ha decidido dar su primer paso. Y desde luego se ha codeado con un equipo bastante interesante, y contando en su reparto a un reclamo principal...