No he tenido la oportunidad de visionar la serie de la BBC Outnumbered (el tema de las series que e transmiten en España da para un artículo aparte), y la nombro primordialmente porque los creadores de dicha serie, han cogido ideas de aquella para trasladarla a su primer largometraje, Nuestro último verano en Escocia…o al menos, eso es lo que se comenta. Yo como no he tenido la oportunidad de ver dicha serie, no puedo opinar, pero antes de meterme en la proyección de esta cinta, esperaba encontrarme una “feel good movie”, sin muchas expectativas sobre ella, esperando encontrar un relato ligero. Y desde luego, eso es lo que un espectador termina encontrándose con Nuestro último verano en Escocia, una cinta que ha tenido críticas estupendas y que ha sido todo un éxito en la taquilla británica…y no es para menos, pues el film, como dije antes, está hecho para gustar a todo tipo de público triunfando en ese ámbito.

Una joven pareja de Londres recién separada ha de ir con sus hijos a Escocia para celebrar el cumpleaños del abuelo enfermo. Para no disgustarle, la familia decide simular que todo es armonía…y hasta aquí puedo contar.

Lo mejor que podéis hacer antes de ver Nuestro último verano en Escocia es saber lo mínimo y lo justo para disfrutar plenamente de ella. Fue mi caso, y debido a ello, la disfruté por la sorpresa que depara la historia. El film presenta la situación de forma que el espectador termine irritado ante una familia normal y corriente (disfuncional lo llaman algunos…yo lo llamo, normalidad), con tres hijos que, cada uno de ellos, posee su particularidad, mientras el matrimonio, desgastado, acaba siempre discutiendo (algo que los hijos, ven ya como algo habitual).Tras esta presentación de nuestros protagonistas, ya tiene la comedia servida, y lo cierto es que a medida que avanza el relato…mejor funciona. Funciona por la naturalidad y sencillez con la que resuelve algunas situaciones que resultan bastante arriesgadas y valientes y en la que la película sale muy airosa, manejando el drama y la comedia con gran acierto (aunque afortunadamente prima mas lo segundo), desarrollando la situación de manera que el conflicto que plantea, resulta MAGNÍFICO. Todo con un ritmo estupendo, donde no sufre ni un solo altibajo (ni siquiera en los momentos, necesarios, de pausada calma…los mejores del film).

Y es una pena que con lo bien que estaba desarrollando la historia, desde un punto de vista serio y cómico (infantil y adulto), la película despache el gran conflicto de la película en un abrir y cerrar de ojos y de la manera mas fácil posible. No es algo verdaderamente achacable (al fin y al cabo, es una película para agradar a todo tipo de público), pero sí se nota una especie de vagancia por resolver todo de la manera mas rápida y fácil posible, sin que resulte del todo creíble y natural como lo estaba siendo anteriormente. Básicamente lo que habíamos visto antes mantenía un equilibrio muy fino de su tono que en su clímax se va por agua de borrajas, aunque, afortunadamente, no de manera estrepitosa (el cierre es estupendo). Por lo demás, bastante poco que objetar, salvo el hecho de que, es cierto, es una película de fácil calado emocional en el espectador (le va a gustar sí o sí), pero como tampoco pretende ser otra cosa, es algo que no hace falta ni achacar.

Respecto al trabajo interpretativo…pues estupendo todo su plantel de actores, desde protagonistas a secundarios, manejando todos ellos la comedia de forma precisa y exacta, y matizando a los personajes de forma perfecta: los tres pequeños son los verdaderos protagonistas del film, y son los que devoran cada instante de la película con una naturalidad que parece casi un documental (se comportan, pues eso…como niños, y no hay momento donde parece que estén actuando); Rosamunde Pike está estupenda en su rol de madre frustrada por el divorcio de su marido, al igual que su partenaire David Tennant, quizá algo mas histriónico, aunque justificado, y en el punto justo para no resultar irritante; Billy Conolly resulta harto emotivo en su interpretación del abuelo de la familia (la escena de las lesbianas es desternillante); Ben Miller con un personaje caricaturesco de lo pijo que resulta esta genial (la escena de las luces de la casa); y una excelente Amelia Bullmore en el papel de mujer deprimida (y que posee las escenas con mas humor negro de la cinta)…también se deja aparecer Celia Imrie, pero su papel es casi anecdótico.

Nuestro último verano en Escocia es una comedia ligera que consigue encandilar al espectador con una facilidad pasmosa gracias a situaciones que se dan en la vida real que, por inverosímiles que parezcan, pueden ocurrir. Ese es el mayor mérito del film, hacer partícipe al espectador de lo que ocurre, y consigue darte de la mano y llevarte por esta comedia que, pese a no ser perfecta, entretiene de principio a fin. Una vez salgas de la sala, la sonrisa no podrás quitártela de tu cara…y eso es un mérito que muy poco consiguen.

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No he tenido la oportunidad de visionar la serie de la BBC Outnumbered (el tema de las series que e transmiten en España da para un artículo aparte), y la nombro primordialmente porque los creadores de dicha serie, han cogido ideas de aquella para trasladarla a su primer largometraje,...