Kevin Hart no es que sea un fenómeno en Estados Unidos, pero sus producciones, casi siempre, van ligadas con la frase “éxito de taquilla”. Cada una de ellas ha obtenido beneficios, pero no ocurre lo mismo cuando dichas películas salen del otro lado del charco… es más, algunas de ellas, ni siquiera ven la luz en nuestras pantallas, ¿La razón? No hay un público especifico que siga estas producciones (lo mismo que pasa con Tyler Perry), pues están destinadas mayormente a un público afroamericano, pero de todas maneras, creo que depende de la conexión que pueda sentir el espectador con dichos cómicos…y lo cierto, es que no termina de encajar esa conexión. Resulta raro pues, que ahora nos llegue la última producción protagonizada por Kevin Hart, El gurú de las bodas, aunque, ciertamente, una vez visionada la misma, se entiende el por qué esta producción si ha saltado a nuestras carteleras, pues no va destinada a un cierto sector del público, sino que se trata de una comedia bastante loca y entretenida para atraer a las masas que funciona como entretenimiento ligero.

Doug Harris (Josh Gad) es un individuo encantador pero, con pocas habilidades sociales, que está a punto de casarse con la chica de sus sueños (Kaley Cuoco-Sweeting). A menos de dos semanas para su boda con la chica de sus sueños, Doug se encuentra con un gran problema: No tiene padrino de boda. Con menos de dos semanas para la boda, le recomiendan contactar a Jimmy Callahan (Kevin Hart), dueño y CEO de El Gurú de las Bodas S.A., una compañía que proporciona padrinos de alquiler. Lo que pasa a continuación es una histérica y cómica boda en la que intentan salirse con la suya, y una amistad inesperada entre Doug y su padrino de alquiler Jimmy.

Ya podéis haceros una idea de por donde van los tiros al leer la sinopsis: El gurú de las bodas es una descerebrada comedia que se regodea de ello y que cumple su propósito de sacar unas cuantas risas al espectador. No pretende ser otra cosa, y el film no te engaña lo más mínimo, pues desde el primer minuto, vemos que tipo de comedia quiere ser, y cumple ese patrón a rajatabla. En ese sentido, el film resulta tan dinámico y tan veloz que por momentos parece que estemos asistiendo a un film puesto de adrenalina donde el dinamismo de la misma nunca decae, con un ritmo casi frenético que apenas deja descanso en el espectador, tanto por la verborrea de Kevin Hart como por la acumulación de mil y un situaciones. El director sabe entretener a base de ritmo, y se agradece que su duración se pase en un suspiro.

También esto supone un problema, pues como siempre, por acumulación, la fórmula se agota, pero en este caso he de decir, que no es que la formula se agote a medida que avanza (pues el ritmo, aviso, nunca decae), es que debido a la cantidad de gags que sus creadores pretenden ilustrar, algunas gracias funcionan mejor que otras. Por momentos resulta cargante, por momentos histriónica, por momentos exarcerbada…acumula tanto y de todo tipo (aunque la mayoría con un humor bastante bestia y grosero que no disimula en absoluto) que, por lógica, unos funcionan mejor que otros, de ahí la descompensación, aunque, favorablemente, destaca mas en el punto positivo gracias a la presentación de sus variopintos personajes. Eso sí, desde luego quien busque originalidad, no se la va a encontrar, pues el film sigue patrones preestablecidos sin ningún disimulo, pero gracias al desparpajo y a lo caradura que resulta en su totalidad…resulta incluso simpática (en ese sentido, me gustó su final).

Respecto a los actores, todos están en su respectivo lugar sin desentonar lo mas mínimo (estupendo plantel de secundarios), aunque he de mencionar que el doblaje (pues la ví doblada) de Florentino Fernández descoloca un poco y cuesta acostumbrarse a su voz en el personaje de Kevin Hart. Por el resto, una puesta en escena funcional (algo que no me sorprendió nada), una banda sonora de Christopher Lennertz que exagera las situaciones para engrandecer cómicamente la secuencia (atención al guiño a Jerry Goldsmith en la escena del partido de Rugby…todo un puntazo) y un montaje estupendo que sabe como avanzar el relato sin aburrir al espectador en ni un solo instante.

El gurú de las bodas es una loca comedia que ofrece lo que te esperas, aunque a decir verdad, yo me la esperaba peor, pues esperaba reírme mucho menos, y ha conseguido sacarme unas cuantas risas (y otras cuantas en la sala, que no paró de reírse…lo cual, se ve que funciona) y entretenerme de principio a fin. No ofrece nada que no hayamos visto ya, pero gracias a su tono descarado por hacer reír, el film resulta honesto y simpático. Una comedia sin muchas pretensiones que consigue su objetivo: hacer reír.

Nota Factoría del Cine: 5.

Manu Monteagudo

JFPCríticascomedia,Críticas,El gurú de las bodas
Kevin Hart no es que sea un fenómeno en Estados Unidos, pero sus producciones, casi siempre, van ligadas con la frase “éxito de taquilla”. Cada una de ellas ha obtenido beneficios, pero no ocurre lo mismo cuando dichas películas salen del otro lado del charco... es más, algunas de...