La comedia en España parece que siempre está destinada a productos con clara vocación comercial en la que sus temas recurrentes atañen al tema nacional, como si fuera un signo de identidad (en mi opinión, no me quejaré al respecto). Ahí tenemos los dos ejemplos de lo mas recientes de dos éxitos nacionales en el género de la comedia española como son Ocho apellidos vascos (de lo mas simpática, siempre que se vea con las pretensiones con la que fue realizada) y Perdiendo el norte (una producción de lo mas olvidable). Pero ¿Qué ocurre cuando una comedia española intenta seguir los patrones americanos de la comedia? La mayoría de las ocasiones, es cierto, la mezcla no ha terminado de cuajar del todo, y parece como si el público viera de mala manera copiar un patrón que parece no funcionar en nuestro país…yo soy de los que se niega a pensar así, pues si se hace bien, se pueden conseguir unos objetivos similares sin llegar a caer en el ridículo. Es lo que pasa con la producción española Cómo sobrevivir a una despedida, una loca comedia que no ha obtenido el beneplácito de la crítica pero en la que, aquí un espectador, ha disfrutado mas de lo que pensaba ante un relato honesto, divertido, y muy entretenido.

Como la mayoría de veinteañeros españoles, quieren conseguir un buen trabajo en la profesión de sus sueños, echarse un novio como el de Cincuenta sombras de Grey y vivir en un pisazo en el centro. El único problema es que, con sus sueldos mileuristas, lo máximo que han logrado por el momento es vivir en un piso compartido, trabajos de becarias, chicos alérgicos al compromiso y poder comprarse ropa solo en las rebajas…Pero Nora y sus amigas no se rinden ante la cruda realidad, porque la realidad la inventan ellas. Su primera misión: organizarle una despedida de soltera inolvidable a Gisela, la más responsable del grupo. El plan: una semana de viaje a algún lugar de playa donde haya alcohol, gente guapa, postureo y mucha fiesta. Nora, la promotora de un plan que parece hecho a su medida, desearía ser como las de Sexo en Nueva York para elegir un destino lujoso y exótico. Pero nuestras chicas, con sus ahorros, no pueden ni oler Punta Cana o la Riviera Maya y el destino escogido es…Gran Canaria. Una vez allí, donde pretenden pasar dos de los días más desenfrenados de sus vidas, reafirmarán que su amistad puede con todo.

Una de las cosas que me quedaron mas claras una vez empezado el film es que éste sería, como mínimo, entretenido. El ritmo que sus creadores imprimen al relato desde el minuto uno es incesante y, por fortuna, éste nunca decae: tras presentar a los personajes (a un ritmo de vértigo), la situación se presenta en menos de diez minutos, y a partir de ahí asistimos a un crescendo vertiginoso donde las situaciones se vuelven cada vez, mas delirantes. Y es ahí donde Cómo sobrevivir a una despedida no engaña en absoluto y no decepciona, pues ante semejante premisa uno espera que la situación se desborde y se convierta en un relato de lo mas loco, en la que sus protagonistas pasan por situaciones de todo tipo…y os aseguro que lo consigue. Y no lo hace mal por el crescendo narrativo que ofrece la misma y que funciona, como en las comedias americanas, con la precisión de un reloj suizo (no por nada, incluso pretenden hacer un guiño a Resacón en las Vegas).

Quien busque sutilidad, desde luego, en esta película no la va a encontrar, por que en ningún momento lo pretende. Sabe el producto que es en todo momento y por eso me resultó honesta en sus propósitos, pues cumple con lo que quiere ser: un relato ameno, entretenido y divertido. El que haga gracia o no, está claro que depende de los gustos del espectador, pero hubo varias ocasiones en las que estallé de risa por las situaciones (el momento en que se levantan de su gran resaca o incluso sus momentos previos, es una buena muestra de ello) y por lo bien que maneja los tópicos de cada personaje (el personaje del hipster es desternillante hasta decir basta).Por una vez, los patrones americanos pasados por el filtro nacional, quedan bien, y no hay un choque que desentone en absoluto ante el grado de locura que el film plantea (incluso sabe en qué momentos debe ser seria y cuando no). Y aúna todos los tópicos: historia de amor, crisis de amistad, un gran show final…y, repito, funciona, porque sabe en todo lo momento lo que es no engañarte lo mas mínimo.

Con un apartado técnico mejor de lo habitual (en ningún momento luce cutre), siendo el estupendo montaje el que se lleva la palma, el trabajo interpretativo cumple correctamente con lo que pretende: Natalia de Molina, aunque por momentos parezca algo forzada en algunas escenas (se la nota que intenta forzar la comedia en alguna que otra ocasión), desprende encanto y su personaje le viene que ni pintado; Celia de Molina es, sin dudarlo, la mejor integrante del reparto, manejando la comedia a la perfección (su momento del flyer es…para llorar de risa), y cuando debe dar el contrapunto dramático, cumple con nota; Úrsula Corberó está mas cómoda que nunca, y por primera vez veo a esta actriz disfrutar con su personaje (se lo pasa como una enana); Maria Hervás esta GENIAL, y posee el personaje mas divertido de todos, y lo aprovecha estupendamente (atención al momento del toro mecánico y todo lo que ocurre después); y Brays Efe, aunque correcto, tiene que lidiar con el personaje mas tópico de todos ellos (y ya es decir), y por momentos, le pasa lo mismo que a Natalia de Molina, parece un poco forzado, pero cumple sobradamente. Un equipo de actores que en grupo se nota que se lo pasaran estupendamente en el rodaje y que se contagia al espectador, por fortuna.

Así, Cómo sobrevivir a una despedida no es ni mucho menos el film mediocre que se está comentando por las redes sociales (tras el Festival de Málaga), ya que, honestamente, si uno sabe lo que va a ver (una loca comedia) no decepciona en absoluto. Peores productos nacionales (e internacionales) se han visto en este género (sin ir mas lejos…Perdiendo el norte me pareció un film muchísimo mas flojo que éste), y que ésta cinta consiga sacarte unas cuantas carcajadas (el cine estalló de risa en el momento tatuaje) al menos da a entender que sus objetivos son los pretendidos, y con el logro de conseguir que un patrón que no suele encajar bien en nuestro país como es la comedia americana, salga del paso con bastante corrección. Sin ir mas lejos, si quieres ver una comedia loca, que no te haga pensar, que te entretenga y que te divierta, Cómo sobrevivir a una despedida es una opción más que recomendable.

Nota Factoría del Cine: 6.

Manu Monteagudo

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