La sombra del actor llega en mal momento a nuestras pantallas, pues su argumento da a entender que estaremos ante otra Birdman, la película dirigida por Alejandro González Iñarritu que ha ganado el Oscar a mejor película este año. Y lo cierto es que no es descabellado afirmar el por qué, con toda seguridad, esta película protagonizada por Al Pacino no logre el mismo público masivo que el magnífico film protagonizado por Michael Keaton, pues el espectador tiene demasiado reciente un argumento muy parecido en sus intenciones, lo que, seguramente, lleve al público a un rechazo general a un film que, además de contar con una premisa de lo mas interesante, y un actor protagonista que ya de por sí es suficiente reclamo (Al Pacino), cuenta con el aliciente de estar dirigida por el estupendo (y bastante olvidado) Barry Levinson (director de obras como la entretenidísima El secreto de la pirámide, la mítica Rain Man, la infravalorada Toys, la excelente La cortina de humo, la notable Sleepers…creo que es suficiente curriculum ¿no?). Bien, una vez visionado el film, lo cierto es que mi sabor a decepción y sobre todo, a indiferencia me impregnó durante todo su visionado.

Simon Axler (Al Pacino)es un famoso actor teatral que se ve sumido en una depresión con tendencias suicidas al perder de pronto y de manera inexplicable su talento para actuar. En un intento por recuperar la magia, se deja llevar a una aventura con una mujer lesbiana (Greta Gerwig), mucho más joven que él.

El tema del actor sumido en una depresión que intenta por todos los medios volver al medio que mas ama es donde mas se acerca a Birdman de esta historia…y aquí dejo de comparar, por que es completamente innecesario y resultan tan diferentes que no merece mas explicación que la ya dada. La sombra del actor nos pone en la piel de Simon, como si viviéramos incluso sus contradictorios pensamientos que en todo momento van dando tumbos hacia una dirección…que no sabemos hacia donde nos va a dirigir. Y esa sensación se contagia en el film, pues aún viendo que su premisa la tiene muy clara, las idas y venidas del actor con el personaje encarnado por Greta Gerwig deambula sin rumbo fijo, acumulando cuanto mas extrañezas mejor, en la que a mi parecer, me pareció mas una razón estética que argumental, pues, desde mi punto de vista no funciona por lo poco interesante que resulta todo.

Sé que la intención de Levinson es provocar la sensación de que ni el mismo personaje central se puede creer lo que le está ocurriendo, pero si el espectador desconecta ante un relato que, repito, se desarrolla sin rumbo, y en la que es prácticamente imposible conectar con cualquiera de sus personajes (salvo el central, y aún es difícil), demuestra que algo no funciona. Además, su indefinición en cuanto a lo que quiere ser queda demostrada en que ni resulta dramática cuando se lo propone ni tan cómica cuando pretende hacernos reír, lo cual deja al espectador en un poso de indiferencia en la que visiona los devaneos de un actor en horas bajas, manteniendo una relación imposible con una chica bastante irritante. No negaré que el film tiene momentos acertados (como ese imaginario trío, Simon cavilando en un teatro en presencia de la madre de su novia, y el final) pero nunca llega a cumplir de forma genérica y global, y termina por desinteresar y aburrir, pues parece como si hubieran alargado una idea que daría para un cortometraje, hasta la extenuación.

Desde luego, lo mejor que puedo decir de ella es que tenemos a Al Pacino protagonizando todas y cada una de las escenas del film, y aunque no se trate de uno de sus mejores papeles, desde luego, disfruta con él (el clímax final…desde luego, el mejor momento de la película de calle), y si por algo el espectador mantiene la atención en la pantalla es por su buen hacer, sin ni siquiera pretender lucirse como actor (lo cual, es mucho mas premiante). Greta Gerwig…lo cierto es que me resulto irritante, pero mas que por su interpretación es por el personaje, que aún siendo esa su pretensión, terminas por desear que desaparezca. Del resto del reparto me quedo con la siempre maravillosa Dianne West que protagoniza un par de escenas que resultan ser de lo mas destacado de la cinta, ni mas ni menos (el atropello del gato, la única escena cómica que funciona en el film), por que el resto de actores tampoco es que se luzcan demasiado la verdad.

Así, La sombra del actor se convierte en un film que nada en la indiferencia mas absoluta por no tener ni ella misma claro qué es lo que quiere contar. Como supuesta resurrección de un actor queda bastante coja, como película que nos habla de las dificultados de una pareja de lo mas controvertida resulta inane y sin interés alguno, como película que nos habla de un hombre que quizás deambule en la locura se queda en la superficie…lo dicho, no logra destacar por que se queda a medias en casi todo. Aviso también, que es un film donde se puede entrar en su juego o no, pero, desde luego, a mi me lo puso muy difícil para que yo intentara participar…en vuestra mano queda si os guste o no.

Nota Factoría del Cine: 4,5.

Manu Monteagudo

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