Hace bien poco comenté en mi crítica de La profesora de historia la película La clase, dirigida por Laurent Cantet. Este director francés, al que ya le había echado el ojo con su película El empleo del tiempo (aunque a decir verdad, este film no me terminó de convencer), destacó especialmente por la comentada película sobre las aulas de Francia con un realismo bien entendido. Ahora, Cantet, es como si se hubiera querido alejar de su tierra natal y retratar a los ciudadanos de Cuba, ya que su anterior film, fue uno de los segmentos de 7 días en la Habana (de producción española), y ahora nos llega la historia extendida de aquel segmento, Regreso a Ítaca. Resulta curioso ver como un ciudadano francés analiza la sociedad cubana a través de sus gentes, y lo cierto, es que el resultado, me ha parecido una de las mejores películas que he podido presenciar este año, pese a lo densa que pueda resultar la propuesta…en mi caso, me sentí fascinado.

Una azotea en La Habana al atardecer. Cinco amigos se reúnen para celebrar el regreso de Amadeo (Néstor Jiménez) después de pasar 16 años en el exilio. Desde el anochecer al amanecer hablan de sus recuerdos de juventud, del grupo que formaban, de la fe que tenían en el mañana…y de sus decepciones.

Cantet cuenta esta historia en un único espacio y se vale de cinco personajes (aparecen tres mas pero de forma muy secundario para fomentar o apaciguar ciertos conflictos entre los personajes) para embaucar al espectador en un relato que respira humanidad por todos sus poros. Y no es para nada fácil mantener al espectador pegado a la butaca con unos personajes que dialogan en todo el film en torno a lo que fue, es, y será su vida. El director consigue remarcar el tono por el que irá desarrollándose el film y lo aprovecha al máximo para que el espectador no desconecte ni por un instante de los conflictos que se traen estos cincos amigos. Sabe cuales son los pilares básicos por los que se sostiene el film, y lo aprovecha de tal manera que el espectador se encuentra hipnotizado y conmovido ante la vida de estos personajes que son mas creíbles que la vida misma. Todo enmarcado en una terraza donde sus personajes contemplan la ciudad, La Habana, en la que alguna vez creyeron y de la que se sienten profundamente decepcionados.

Y sin duda uno de los pilares básicos del film y el mas importante, es un guión magnifico. El libreto, escrito por el propio Cantet y por Leonardo Padura, sigue casi a modo teatral (que digo casi…parece una obra de teatro, para que os voy a engañar) a unos personajes que, de un modo u otro, se reencuentran pasados los años y a los que las heridas del pasado les cuesta curar. Lo bien que desarrolla el relato describiendo uno por uno a los personajes, consigue que ni uno de ellos quede desdibujado, porque los desgrana poco a poco hasta dejarlos casi secos, y la forma de hacerlo sin que pierda el ritmo interno del relato es encomiable, pues sabe en todo momento cuando centrar la atención en cierto personaje y cuando no, incluso mostrando un cierre revelador que puede cambiar (o no) la manera de pensar de los personajes. Análisis del país, de toda una generación, de la clase política…todo tiene cabida en un film de personajes que hablan de ellos mismos a raíz de un país que los ha ahogado.

Pero todo esto no podría ser posible sin el gran trabajo interpretativo con el que cuenta el film, y que sin duda, hace creíble todas y cada una de las conversaciones que los mismos protagonizan, con unos personajes cargados de matices: Isabel Santos esta fantástica en el papel de Tania, la mujer del grupo que aún esta resentida por algunos actos del pasado, especialmente con Amadeo ; Jorge Perugorría como Eddy está excelente, en un personaje que demuestra la hipocresía del país (atención a la escena en la que todo el grupo confiesa lo que piensa de él); Fernando Hecheverría está impecable en el papel de Rafa, en la que vemos una progresión a medida que avanza el film maravillosa, en la que van descubriéndose poco a poco las razones de su estancada depresión (quizá sea el personaje mas obvio, pero no por ello menos interesante, pues además su intérprete lo defiende a capa y espada); Néstor Jiménez consigue ser un perfecto detonante de todo el conflicto de esta historia, y soporta increíblemente cada encuentro conflictivo con sus compañeros ; y Pedro Julio Díaz Ferrán esta estupendo, y aunque es cierto que no posee la misma fuerza que sus compañeros, el personaje así lo pide, y pese a todo, posee uno de lo mas interesantes del relato por su situación moral respecto a su país.

Lo dicho, Regreso a Ítaca es un film en la que el espectador decidirá si entra o no de lleno en su tónica, pues si se entra disfrutarán de una experiencia fantástica, casi hipnótica, de cinco personajes que hablan (y discuten) sobre su situación pasada, actual y próxima, pero es cierto que si pasada media hora de película el espectador no encuentra ni un resquicio de interés en el film, éste le resultará denso e incluso cargante por su, casi incesante verborrea (en este caso, justificada, dada las circunstancias que la rodean). Por mi parte, he de decir que me ha parecido una propuesta absorbente de un guión maravilloso que pone especial cuidado de unos personajes interesantísimos, a los que sus actores sacan un partido inmenso…y a su director le vale estos cinco personajes y un espacio para llenar una película que rezuma humanidad por todas sus aristas. Sin ninguna queja respecto a ella, solamente he de decir que, si he de ser sincero, entrará en mi ranking de lo mejor que he visto en este año 2015…de ahí es nada.

Nota Factoría del Cine: 8

Manu Monteagudo.

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