Aún recuerdo cuando en 2008 llegó a nuestras pantallas una cinta francesa dirigida por Laurent Cantet (que estrena el próximo viernes Regreso a Ítaca…casualidades de la vida) titulada La clase. Aquella película nos contaba desde dentro de las aulas el día a día en el proceso de llevar una clase problemática en el sistema educativo de Francia (aunque no muy distinto de España, sinceramente), poniéndonos en la piel de un profesor que debe soportar diariamente todo tipo de comentarios, humillaciones e incluso lidiar su fracaso como profesor, y mas que una película, resultaba ser una experiencia, bastante interesante sobre el sistema educativo, gracias a un realismo muy conseguido (yo tuve alguna que otra clase similar, y no me pareció nada exagerado lo que se contempla en dicho film). Comento esta película, por que, el film que ahora se estrena entre nosotros, La profesora de Historia, durante buena parte de su desarrollo parece seguir ese mismo esquema con un realismo perfectamente creíble…pero el film, apuesta mas tarde por otro rumbo mas fácil, por así decirlo, aunque no por ello menos convincente.

Anne es una profesora de instituto que este año se enfrenta a una clase difícil. Frustrada por su falta de ambición, desafía a su clase a participar en un concurso nacional sobre lo qué significa ser adolescente en un campo de concentración nazi. Anne usará toda su energía y creatividad para motivar a sus alumnos. A medida que la fecha límite se acerca, los jóvenes comienzan a abrirse y a creer en sí mismos, cambiando su forma de ver la vida.

Al contrario que el film de Laurent Cantet, La profesora de Historia nos brinda un mensaje optimista, y la verdad, es que en estos tiempos que vivimos, se agradece un discurso repleto de esperanza en la juventud que nos depara. Durante buena parte de la película, ésta nos adentra en una clase problemática cuya profesora intenta por todos los medios hacer creer a los alumnos que pueden valerse por si mismos y conseguir objetivos que, ellos mismos, creían imposibles. La hostilidad que se respira en la clase es instantánea y la atmosfera que se respira en la misma es de un imprevisible que no sabes en qué momento cualquiera de los alumnos pueda armar una pequeña revuelta, por muy pequeño que sea el motivo. Y el espectador, asiste, con una impotencia tremenda, como esta encantadora profesora debe enfrentarse a estos alumnos a los que el resto de profesorado da por perdido.

Y es cuando el film da el cambio cuando a la misma se la ven las costuras. Una vez entra el tema del Shoa, el epicentro de la película cambia y cae en unos lugares comunes que, aunque los desarrolle bien, terminan por lastrar un poco el resultado final. El tema del holocausto es un tema al que ya se ha recurrido muchas veces, y aunque nunca está de más recordarlo, parece como si el tema que aborda del sistema educativo, cambiase de pronto para centrarse en un tema de memoria histórica, desviando el interés del relato que, en mi caso, me hizo desconectar por momentos por la cantidad de tópicos que se abordan a partir de este segmento, cuando previamente estaba huyendo de ellos. No es un problema tan grave, pues los utiliza bien, pero da rabia pensar lo que pudo haber sido y no fue, pues aviso…termina cayendo, en unos lugares comunes que no se diferencian de otros films como Mentes Peligrosas, Diarios de la calle, o cualquier película con profesor “salvador” de una clase problemática.

A pesar de ello, y aunque se centre sobre todo en el Shoa, la película aborda el tema de la religión con mucho acierto, incluso cuando parece que el tema a tratar se desvía…ahí tenemos un inicio que explica a la perfección lo que el film quiere decirnos (aunque luego se difumine en su gran mayoría).Es cierto que los tópicos me molestaron al utilizar una música bastante manipuladora en muchas escenas que, a excepción de ciertos momentos (como ese Claro de Luna), sobresatura el empalago de la escena, pero menos mal que esta el buen hacer de los actores para paliar estos defectos, pues están magníficos todos y cada uno de ellos. Se meten en la piel de sus personajes y resultan creíbles en todas y cada de las escenas en las que aparecen, especialmente esa profesora que todos hemos tenido alguna vez, aquella a la que cogimos simpatía por creer en una clase (problemática o no) que no cree en si misma

Así, La profesora de historia es un film la mar de correcto que pudo ser de lo mas notable si no hubiera aunado tantos tópicos en su segunda mitad, que incluso parece que a medida que avanza los va acumulando. Y da rabia, cuando lo que se ha visto previamente jugaba en otro terreno mucho mas complejo y mas intenso. A pesar de ello, resulta la mar de entretenida (en ningún momento llega a aburrir) y su mensaje optimista invita a pensar en unas generaciones venideras que necesitan la autoestima suficiente para salir adelante.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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Aún recuerdo cuando en 2008 llegó a nuestras pantallas una cinta francesa dirigida por Laurent Cantet (que estrena el próximo viernes Regreso a Ítaca…casualidades de la vida) titulada La clase. Aquella película nos contaba desde dentro de las aulas el día a día en el proceso de llevar una...